domingo, mayo 11, 2008

Los días inútiles

Por: Jaime Sabines

Los días inútiles son como una costra
de mugre sobre el alma.
Hay una asfixia lenta que sonríe,
que olvida, que se calla.
¿Quién me pone estos sapos en el pecho
cuando no digo nada?
Hay un idiota como yo andando,
platicando con gentes y fantasmas,
echándose en el lodo y escarbando
la mierda de la fama.
Puerco de hocico que recita versos
en fiestas familiares, donde mujeres sabias
hablan de amor, de guerra,
resuelven la esperanza.
Puerco del mundo fácil
en que el engaño quiere hacer que engaña
mientras ácidos lentos
llevan el asco a la garganta.
Hay un hombre que cae días y días
de pie, desde su cara,
y siente que en su pecho van creciendo
muertes y almas.
Un hombre como yo que se avergüenza,
que se cansa,
que no pregunta porque no pregunta
ni quiere nada.
¿Qué viene a hacer aquí tanta ternura fracasada?
¡Díganle que se vaya!

5 comentarios:

Cavallazzi dijo...

Sabines no es mi favorito, pero este poema me cayó como anillo al dedo.

Cavallazzi dijo...

Sabines es la Power Ballad de los poetas.

Pai dijo...

sabines rules... escrito con aerosol en una pared de de una casa vieja.... si si... antier estaba leyendo a sabines...y lei este poema antes de leer el que postee esa nochecita...
bonito bonito
siempre tiene algo q cae como anillo al dedo
por cierto, no había visto tus dotes poeticos cava
sta simpatico el blog sin tanta reflexion extenuada.

Anónimo dijo...

Alex dixit:
"Uno que se ha metido en la oscura selva de la filosofía medieval o en los más apartados poemas castellanos de tiempos de Alfonso el sabio escuchar lo más común de lo común suena pedestre aunque no podamos negar su virtud. ¿A quién no le va a gustar Gardel?,¿a quién no le va a gustar Sabines? Reconocemos su calidad, pero de tanto reconocimiento nos aburrimo y tu prefieres un Goyeneche o Discépolo y yo a un Villaurrutia, sabiendo que nombrando solo causaremos incomprensión. ¿Acaso no es eso lo que buscamos?"

Lauri

Anónimo dijo...

¡Estoy feliz de ver en lo que te convertiste!
Saludos eternos, L