jueves, enero 17, 2008

Programa de reestructuración 2008

¿Es posible que tu vida cambie en un par de semanas?
Muchas veces escuchamos este tipo de cosas, que la vida puede cambiar en un instante de un momento para otro, sabemos que es "posible" pero de forma abstracta no vivencial. Tampoco sería viable vivir como si todo fuera a cambiar de un momento para otro, no podríamos tener planes ni proyectos sino que tendríamos que conformarnos por sobrevivir el siguiente instante y adaptarnos a un inesperado y rotundo cambio.
Ni lo uno ni lo otro. Ni se puede vivir sin esperar ningún cambio en lo absoluto, ni tampoco como si todo fuera a cambiar a cada momento. Al menos lo que se puede hacer es vivir en el cambio de un segundo a otro; el cambio del ahora.
Yo no me esperaba ningún cambio, y de pronto todo se revolucionó. El evento comenzó en mi mente y quizá por eso cambio todo. Aún no he podido dedicarme a relatar mi experiencia en Colombia, y no estoy seguro de que pueda hacerlo ya que el sentimiento me sobrepasa pero sin duda me gustaría hacerlo. Lo que podría decir en términos generales es que conocer el origen es de algún modo conocer también el proceso y el final. Gracias a esa experiencia, mi punto de mira cambió de posición y con él toda mi experiencia. Fenómenos antes inexplicables tales como comportamientos propios o de algún familiar ahora tienen una explicación. Familia es destino pronostica Jung y si uno no conoce a la familia pues uno no conoce su destino.
Una vez concluida la revolucionaria experiencia regresé a México y realice un proyecto que ya tenía planeado, aunque, con lo sucedido cobró una nueva dimensión. Desde ya un tiempo debía reorganizar los objetos y la disposición de mi cuarto, y, de manera urgente; los libros, pero sobre todo las fotocopias esparcidas por doquier. Comencé el proceso, primero cambiando el lugar de los muebles, tuve que mover libreros para concentrarlos en un mismo lugar, además de ello cambiar un sofá y redistribuir las cosas del estudio. Estas operaciones fueron difíciles, largas y delicadas y me tomaron al menos una semana. Luego tuve que mover los libros, reorganizarlos y finalmente las fotocopias. Después tuve que desechar muchas cosas, sobre todo papeles y cuadernos viejos, algunos conservados desde la secundaria. Aquella fue una labor que me demoró una semana más pero que fue sumamente catártica. De algún modo preservar esos objetos del pasado le impiden a uno tener lugar para acomodar cosas del presente.
Quedé agotado con todo esto, no solamente físicamente sino también de manera emocional; un día incluso tuve una especie de vértigo provocado por sensaciones y recuerdos provenientes de muchos lugares y momentos de mi vida invocados de manera simultanea por todos los objetos que tuve que examinar. Fue difícil pero terminé.
Cambiar tu manera de ver el mundo, cambia al mundo mismo, las cosas de mi habitación no podían seguir igual pues las cosas de mi mente también habían cambiado. Definitivamente ahora me siento transformado, no sólo por todo esto sino que existencialmente, gracias a sucesos profesionales y personales suscitados ultimamente que confluyeron con toda está revolución. Sin temor a equivocarme podría decir que tanto en la patria de mis padres, como en las expectativas y en la vida que llevo en mi propio país, pero ahora con una mirada diferente, me he encontrado un poco más.

4 comentarios:

charp dijo...

Primera etapa terminada. Entra en acción la operación corsil.

el hombre de papel dijo...

Rayos, se necesitan agallas pa clavarse a ordenar un desorden de libros y papeles. Yo no las tengo todavía, me dejo llevar por la flojera y me excuso en que así se ve más acogedor el cuarto :$
La cita de Jung me suena un poco a refrito de un proverbio chino, "hay que saber de dónde vienes para saber a dónde vas". ¿No?

Sebastiana dijo...

How so very brave of ya...

pACO dijo...

Que bueno eso de renovarse... yo llevo tiempo ordenando y reordenando mi habitación y nada. Habría que hacer algo más radical...

Saludos!