domingo, octubre 14, 2007

La destruccion del restaurante campestre, la liberacion del centro y el poeta canibal

Me encanta quejarme de esta ciudad, sin embargo no puedo negar que es entretenida. Al menos una cantidad inaudita de acontecimientos surrealistas suceden a todo momento.
Quienes transitamos cotidianamente por los puentes de Santa-Fe nos vimos sorprendidos a ver la demolición del Restaurante Campestre que se ubicaba en la esquina de esa carreta que te lleva al desierto y Avenida Centenario. De campestre solamente le quedaba el nombre al restaurante. Nunca fui a comer pero siempre que pasaba por allí me entraba una singular ensoñación. Intentaba imaginar a las personas provenientes del interior de la ciudad para disfrutar del aire fresco de la montaña, la vista de las cañadas y comer algo típico de la región como el conejo. Ahora en ese lugar no queda nada de esto sino uno de los pasajes económicos más importantes del país el Santa Fe-Reforma. La expansión de la avenida de los poetas hicieron necesaria su demolición al igual que una serie de viviendas y negocios apostados al lado de la carreterita para lo que imagino será una ampliación de carriles.
Hace un año yo me quejaba de la planeación de los puentes, al parecer el gobierno local escuchó las molestias de los conductores y vecinos. Esta era una medida tanto necesaria como inevitable, no sé que planeen hacer además de esto, ojala no se quede en una simple ampliación de carriles por que sería solamente un paliativo temporal.
Sin embargo no deja de darme cierta nostalgia el pensar en el viejo Restaurante Campestre, recuerdo haber visto muchas veces familias salir y entrar del lugar algo encantadas por que aún con todo y el sitio que le estaba poniendo la ciudad; su vista todavía daba a una cañada muy bonita y que los conductores románticos intentamos pescar con el ojo cuando vamos sobre el puente.
Noticia no fue la demolición del Restaurante Campestre sino la liberación del centro histórico, finalmente el llamado "perímetro A" quedo libre del ambulantaje. No puedo esperar para ir y redescubrir tantos sitios que tengo por desconocidos aunque ya haya estado allí. El carnal Marcelo sí que se está aplicando.
Queda hablar del poeta caníbal. El último asesino serial de nuestra ciudad, quien repartía sus poemas en Coyoacán y en el Chopo, quien mató y destazó a dos mujeres y de una comió. La salud social depende de la salud psicológica de los individuos. Es muy facil señalar a los monstruos sin embargo, todo ser, por más oscuros que hayan sido sus delitos también es de alguna forma una víctima. No se trata tampoco de excusarlo, este sujeto debe tener una pena correspondiente a su actuar, sin embargo estas notas son una señal de alerta de lo que nuestra sociedad ha permitido crecer.
Tantas cosas suceden en este lugar, como les decía, puedo quejarme del tránsito todo lo que quiera, pero definitivamente no es facil aburrirse en la ciudad de México.

3 comentarios:

x_centrik dijo...

Yo sí fui a comer al Restaurante Campestre. No había conejo.

il parra dijo...

I Hola! Tu log es muy interesante, si quieres ven a visitar mi log. Ciao!

Miguel Tormentas dijo...

de algún modo te las arreglas para que tus utopías siempre incluyan conejos