viernes, octubre 05, 2007

Hablando con sinceridad

Es algo que no he podido hacer desde hace mucho tiempo. Desconozco la causa. Lo que últimamente noté es que nadie sabe como soy. Para unos el alma de la fiesta, para otros un sociopata profesional, para algunos tengo "la sensibilidad de una cucharita de te"; una creatura insensible, casi un robot y para otros soy un romántico empedernido, sensible, idealista y soñador. Todo esto es lo que la gente dice de mi.
¿Cómo pueden habitar simultáneamente concepciones tan dispares en torno a una misma persona? Todo cayó como bomba cuando ella me dijo: te has esforzado en comprender tanto a los otros, a revelarles el misterio (o secreto) que nadie puede saber nada de tu interior. Esto me cimbró hasta la raíz y al mismo tiempo disipó mucha niebla.
Ahora bien, ha habido momentos en los que intento hablar con franqueza y solamente llego al intento. Cuando quiero revelar la luz y las tinieblas que habitan en mi no puedo sino callar. Allí, siento que he vivido 10,000 años, que he pasado por todas las vidas y como dijo Terencio: "Soy humano, nada de lo humano me es ajeno". Siento que he ido muchas veces de ida y de regreso al Infierno, Virgilio opina que ya conozco mejor el camino que él. Del cielo sé menos, sin embargo me he dado algunas asomadas de vez en cuando. ¿Lo ven? Allí está de nuevo, no tengo más que metáforas.
Oye amigo ¿qué te pasa? Me voy diluyendo poco a poco y por extraño que parezca es una sensación muy placentera. Entre menos va quedando de mi mejor puedo ver, es como si te abrieran de adentro hacia afuera y tu interior estuviera en el exterior y viceversa. Quizá eso me paso, como el mago que mete la mano en la chistera y la voltea completamente, quizá el interior se me desfondó de tanto insistir en tomarlo que ahora lo tengo todo volteado.
Me he convertido en un espejo, esto fue por que he fregado y pulido tanto lo que había dentro que acabe por quitar todo lo que habita en mi interior y no quedo nada, sino una imagen completamente aséptica y nítida que en vez de mostrar un cuadro con imágenes y sueños como sucede en la mayoría de las personas termine por no dejar nada más que un reflejo del mundo.
Soy el espejo de agua en donde la gente mira y obtiene lo que quiere o no quiere ver: así mismo. Por esta razón sospecho que unos me aman y otros me odian.
Irónica y repetitivamente todo lo que acabo de decir puede sonar para algunos como si me estuviera reduciendo a un nihilismo pasmoso, a un nivel infra-personal pensando en que para este tipo ¿qué queda?, ¿se ha reducido a menos que nada?, para otros puede escucharse como una pretensión megalómana, una soberbia inaudita: ¿quién es este que dice saber como es cada persona?
He allí la paradoja, pues cuando reduces tu ser a nada terminas por siendo todo. Al ser un lienzo en blanco, me convierto en la imaginación y en la pintura que cada quien quiere. Me convierto en todos los temores y deseos, me hago el padre persecutor, o la madre amable, el amigo confiable, el amante hábil, el enemigo temible, la hermana confidente, el hermano protector, o lo que sea que la otra persona quiera instansear en mi.
Aún quedan manchitas de mi ser, todavía hay partes de mi personalidad que permanecen, supongo que aún tengo cierto deseo de que mi ser persista y como todos hacemos me aferro a ello, sin embargo entre menos lo hago y más desaparece menos sufrimiento encuentro, y me siento más vivo, pleno y libre. Sin embargo dejar de ser causa un temor tal que no puedo describir por ningún medio, y cuando se supera es como si una si librara de un gran peso. Tampoco creo que ya haya llegado al fin del camino, creo que aún me queda mucho por seguir.
Poco a poco la consciencia se va librando de pensamientos y pensamientos. Se suele pensar que el individuo "piensa lo que quiere", en cambio de esto creo que "los pensamientos se adueñan de nosotros y hacen de nosotros lo que ellos desean". Y estos pensamientos están desbocados como un caballo, sin control van enrutados a lo que les apetece por su propia experiencia o huyen de lo que temen y así va la gente por la vida, sin camino por donde sus pensamientos le dictan. Cuando uno controla los pensamientos ya no huye ni busca, estas quieto y lo que acontece en el mundo se ve con tranquilidad y calma, y no se busca más lo que se creía necesitar sino simplemente lo necesario, pues el pensamiento ya no es dueño de la persona sino al contrario.
La identidad es una gran mentira, ¿quién soy yo?, incluso ¿puedo ser yo?, ¿puedo ser un yo?, todo lo que nos hace ser lo que somos no es sino un producto social. Nuestras familias, la sociedad crearon una imagen nuestra, nosotros la creimos y construimos sobre ella.
Pero en el fondo, la consciencia simplemente es un rio transparente y nítido que tiene la capacidad de comprender muchas cosas, incluso, sospecho, al universo mismo. Por el contrario la sociedad ha hecho de la consciencia un caudal de aguas negras sucio donde van flotando discos de música, películas, anhelos, deseos, temores, lugares, personas, etc. En vez de que el rio vaya libremente por donde el tiempo lo lleva, el caudal quiere forzar su camino y sufre cuando se encuentra ante una espesura o una roca dura en vez de fluir libremente y así los rios del mundo estan atorados en tonterias como pastos y piedras en lugar de fluir hacia el mar.
Esto es lo que sucede cuando intento hablar con franqueza.

4 comentarios:

Miguel Tormentas dijo...

eres único y distinto, como todos

Idea Q. dijo...

Me gusta... una vez me dijeron algo parecido a aquello del espejo... pero que pasaría si todos fueramos así... igual y ya no habría nada que reflejar.. no se.. me gustó.. me has dejado pensando

María dijo...

Sui géneris...Tormentas tiene razón.

Garcín Altoalcázar dijo...

Amigo, me gustó, por sincero. Lo que sucedió cuando lo leí creo que se llama empatía.