viernes, agosto 24, 2007

El indice de entradas baja considerablemente con el nuevo semestre

No solamente les debo alguna palabra, también a mi me la deben, tampoco puedo leer a mis amigos que tienen blog ya que no publican nada. Agosto nos inunda de labores y tareas: el mundo moderno o las consecuencias del pecado de Adán (You Choose). El problema no es tanto que tengamos cosas que hacer sino más bien el cambio de ritmo. En unos días o semanas ya estaremos habituados nuevamente a la cotidianeidad de nuestros deberes y los textos volverán. Esto funciona justamente como la gripa, lo que te enferma no es el frio sino el cambio brusco de temperatura.

sábado, agosto 18, 2007

El supuesto camino dorado

Me encantan los Chemical Brothers.
Me encantan los Flamming Lips.
Me gusta mucho la música en vivo. (A ¿quién no?)
Me encantan todas las cosas como escatológicas y misticosas y rolas metafísicas onda Lucy in the Sky with Diamonds.
Me gustan los finales catárticos que ponen todo para la súbita aparición de una redención (al menos sería muy bueno que así fuera el mio).

Nada, absolutamente nada podría salir mal de esta combinación y cuando vi este video no pude resistirme, no pude, no pude, simplemente no pude.



¿Vieron como se alocaron los escoceses cuando sale Wayne Coyne? G!

miércoles, agosto 08, 2007

Russell



Después de una protesta pacífica en conmemoración de la tragedía de Hiroshima (6 de Agosto de 1945), Sir Bertrand Russell uno de los filósofos y matemáticos más influyentes del S. XX ganador del premio Nobel de literatura fue puesto en prisión por una semana por cargos en contra del orden público.

martes, agosto 07, 2007

La guerra de los libros

La guerra de los libros: o del relato en que los libros armaron una revolución y se hicieron a las armas en los que muchos nobles murieron hasta que los dioses finalmente les restituyeron.

¡Canta o musa la colera de los libros! y aquel funesto día en que los libros decidieron que habían tenido suficiente e hicieron una guerra. Todo comenzó de forma paulatina y discreta, pero como la mayoría de los problemas sociales que desencadenan en revoluciones, estalló por falta de cuidado en los momentos en los que todavía se podía hacer algo. Mis libros festejaron su emancipación de la biblioteca familiar, primero los moví a un lugar de la casa con bastante humedad que aunque no era el mejor para su condición al menos tenían espacio y lugar para vivir, además los clasifique cronológicamente en tres estantes, lo cual les pareció apenas no adecuado pero si suficiente. Todo iba bien hasta que por supuesto más y más libros comenzaron a llegar. Como una comunidad solidaria que son, intentaron hacer un espacio para que cupieran los nuevos inmigrantes, pero con el tiempo llego el momento en el que no cabían más y se organizaron en doble fila. Los libros tuvieron que hacer sacrificios; los que estaban atrás se ahogaban, e incluso algunos otros se caían o se perdían, no importaba estaban determinados a hacer lo mejor para la comunidad y lo hubieran logrado si no hubiera sido por mi negligencia. Las cosas estaban mal pero lo peor estaba por llegar.
Los estantes dieron de sí, además de los libros nuevos que cada vez eran más, el librero tuvo que soportar ahora kilos y kilos de copias, y lo que en otro tiempo hubiera sido una fiesta para ellas por la ocasión de recibir a un nuevo integrante de la familia en realidad se convirtió en tragedia.
Los libros ya no podían ocupar el estante y comenzaron a formar pilas sin que siquiera se dieran cuenta, pilas que respondían al único criterio de que los tomaba y descuidadamente los ponía donde menos trabajo me costara ponerlos. Los libros dejaron de tener ese orden cronológico que alguna vez tuvieron y ellos mismos se perdían en sus trayectos. Los libros empezaron a ocupar el escritorio, la cama, el estudio, mi cuarto, algunos terminaban en la sala, otros en regiones remotas de la casa lejos de sus familiares y amigos. Separaciones y miembros perdidos, parecía el resultado de una guerra, ya no quedaba nada de lo que alguna vez fue una bella civilización literaria sino un panorama desolado y post-apocalíptico.
Allí fue cuando los libros decidieron que era suficiente. Pasaron la voz hoja por hoja y letra por letra. Los libros se declaraban oficialmente en estado de huelga. No cooperarían con ninguna causa hasta que se resolviera su situación a través del cumplimiento de un tratado firmado por cada uno de ellos:
Considerando la precaria situación en que nos encontramos, nosotros, los libros no cooperaremos con ningún trabajo escolar, proyecto de tesis, o siquiera alivio de aburrimiento si no se satisfacen adecuada y cabalmente las siguientes demandas:
1. Que se otorguen estantes suficientes, amplios y espaciosos para todos los habitantes del reino literario y se le den consideraciones especiales de luz y humedad para los residentes más antiguos.
2. Que se cumpla satisfactoriamente con una clasificación literaria justa, que permita la creación de comunidades temáticas formadas por los miembros más afines.
3. Que se realice la liberación de los presos políticos que han sido secuestrados por el régimen en virtud de su resistencia civil pacífica. (Se refieren a los libros que se tiraban de los estantes y que yo recogía y ponía en otro lugar -en una pila- sin percatarme que se trataba de una señal de protesta).
4. Que se reintegre a la sociedad literaria todos aquellos libros que por negligencia fueron exiliados y que no tienen modo de regresar a su hogar.

Si estas peticiones no son cumplidas, nosotros, los libros, realizaremos todo tipo de acciones revolucionarias hasta que se ponga fin cabalmente a esta crisis.

Atentamente
CGHL (Siglas para Consejo General de Huelga Literaria).
Luego aparecían las firmas (los ISBN) de los libros y en el tope los nombres de los presidentes del CGHL que eran casi todos libros de Marx, Feuerbach, Rousseau, más ilustrados y muchos revolucionarios.

Así comenzó el sabotaje al régimen, los más activistas se tiraban o escondían en sus filas a los libros que necesitaba, después de un tiempo y debido a su increíble organización lograron tener redes de comunicación que me espiaban y se percataban de que libro iba a necesitar para esconderlo. El mismo caos que había provocado les sirvió para organizar una guerra de guerrillas y organizarse en pilas para tropezarme, o esconder los documentos que estaba utilizando en ese momento.
De cualquier modo aún con todos sus esfuerzos yo me las ingeniaba para tirarlos por todas partes ya sin ninguna consideración o para separar a los reincidentes, las bajas por aquel lado fueron tremendas, finalmente se declaro estado de guerra. Por su parte las copias y los papeles no quisieron alinearse con ellos, ya que al ser más manejables no tenían la fortaleza de los libros como para oponerse. Sin embargo esto ceso un buen día, en el que los papeles y las copias finalmente se aliaron con los libros, convenciendolas en que las consideraciones que se les tenía por no estar empastadas o archivadas terminarían cuando llegaran más copias, finalmente las copias no son tan resistentes como los libros. Persuadidas por libros con el argumento de que son mucho más vulnerables se aliaron en mi contra y me extendieron un ultimátum: si no resolvía la situación en cuestión de horas, los libros revolverían las copias unas con otras ocasionando un desorden civil que no hubiera podido resolverse en años. No tuve alternativa y finalmente capitule los términos de mi rendición.

El fin de semana fui en busca de un librero, encontré uno adecuado y acabe comprando dos por temor a la sublevación pero también con la intención de anticipar espacio para poder solventar futuras crisis, ya que un librero hubiera sido apenas suficiente.
Cargue los libreros hasta mi cuarto y con la ayuda familiar convertimos la habitación en un astillero provisional donde se armaron las nuevas residencias. El trabajo me dejó exhausto y la noche cayó, sin embargo me dio tiempo de poner algunos libros en los recién inaugurados estantes. El proceso de clasificación aún no comenzaba pero al menos le dejó tiempo a los refugiados de curarse y encontrar familiares perdidos.
Esto sucedió el fin de semana, hoy continué el trabajo de reconstrucción, y con las nueva noticia de la creación de un nuevo mega-librero (en realidad no es muy grande pero para un libro un librero es como una ciudad) se levantó la huelga.
Los libros comenzaron a colaborar, liberaron libros que yo había dado por perdidos, colaboraron con la reclasificación y se organizaban temáticamente entre sí. Por mi parte cumpli paso a paso los requerimentos de su pliego petitorio, lleve los libros debiles, viejos o mutilados a un zona especial donde podrían vivir el resto de sus días, libere a los presos políticos, y comence el proceso de clasificación con su ayuda. Los libros incluso sugirieron que el antiguo librero y el nuevo librero se dividieran en filosofía y literatura y que los libros con género variable decidieran el mejor lugar para ellos. Los libros de Kierkegaard que todo este tiempo habían estado siendo irónicos con el problema finalmente se reencontraron, los libros religiosos dejaron de rezar, los de poesía dejaron de ser tan melodramáticos, los libros políticos propusieron un nuevo orden social, los de literatura se pusieron sus mejores galas y acudían a las épicas para señalar similitudes de esta pequeña guerra con las grandes historias, los cuentos enseñaban el final -fueron felices por siempre-, y los de filosofía dejaron de especular acerca de su situación en-el-librero para especular sobre la existencia del gran editor. Así un libro de Tito Livio me indicó que cerráramos este pasaje de la historia conocido como "la guerra de los libros" y Tucidides vio conveniente no escribir al respecto. Shakespiere cambió sus páginas de dramaturgias a comedias y en lugar de que mis libros acabaran perdidos, sucios, desorganizados y mojados acabaron formando un nuevo reino construido con dos ciudades-librero.
El proceso de reconstrucción aún no termina, sin embargo tanto los libros como yo firmamos un tratado para que esto nunca vuelva a suceder, por que si hay algo peor que un filósofo se peleé con sus ideas, es que se pelee con sus libros.

domingo, agosto 05, 2007

La grandeza de los Simpsons (sin spoilers)


Antes de comenzar aprovecho la oportunidad para invitarlos a visitar dos grandes blogs. El primero de reciente creación es el de Toño Pardo magnífico profesor especializado en Hegel que se incorpora al mundo virtual, y por otro lado el blog de Charp que ya he anunciado en otras ocasiones pero que ahora cuenta con un reformado escritor comprometido a publicar con mayor frecuencia. Charp me enseñó lo que será la nueva moda de avatares de los Simpson, arriba pueden verme Simpsonificado.

Tuve que esperar unos quince años para ver esta película. Desde la primaria escuche rumores acerca de ella, y la mayoría eran creados por niñitos rabiosos impacientes de ver a la familia en 35 mm.
Finalmente llegó el día en que pude verla, algo en mi temía mucho, durante años pensé que los Simpsons deberían permanecer en televisión, un largometraje podría ser demasiado riesgoso: una decepción que llevaría al final de la serie. Sin embargo afortunadamente los productores y escritores de la serie estaban concientes de esto y por ese mismo motivo se tomaron tanto tiempo en sacarla discutiendo chiste por chiste.
Es una extraordinaria cinta, aunque no podría decir que es lo mejor de los Simpsons aunque si de lo mejor -le doy un 9 de 10- ahora un 9 de 10 en los Simpson es suficiente para que pueda decir que no recuerdo cuando fue la última vez que me reí tanto en un cine. Me gustó encontrar todos los elementos básicos de un buen episodio de los Simpsons: grandes gags, desfachatez alucinante, ironía acida, liquida, sólida y presentada en todas sus formas, "epifanías", crítica al sistema político, intrigas familiares, la relación Bart-Homero, Marge-Homero, y en fin no puedo decir nada más por que puse "sin spoilers". Me hubiera gustado más cosas del pueblo pero yo sé que no es fácil complacer a todos y de algún modo se vio la inquietud de los realizadores por mostrar aunque sea un cuadro de cada uno de los personajes secundarios más queridos. Más que algo novedoso o shockeante: "algo nunca antes visto", más bien la película me pareció algo representativo: un bello tributo, creo que no quisieron arriesgarse demasiado pero si lo suficiente: justo lo necesario, fue una pelicula muy prudente en el buen sentido -aristotélico- del término.

Recuerdo muy bien aquel capítulo donde se narra la euforia que causó para Bart y Lisa la aparición de la película de Tommy y Dally. Además se muestra como el pueblo se paralizó por el evento y la gente la iba a ver miles de veces y Bart no podía verla porque Homero lo castigaba por primera vez para que así se convirtiera en juez de la suprema corte cuando fuera grande. Finalmente muchos años después en el futuro fueran padre e hijo finalmente a verla y Homero pidiera un "mmmmmmmmm Zoiled verde" en la dulceria. Cuando vi ese episodio recuerdo haber pensado: "esta es una profecía de lo que sucederá cuando pasen su propia película", creo que justamente así fue. La película nos agarró a todos por sorpresa cuando ya no esperabamos demasiado.

El antiguo Homero griego fue el educador de Grecia, a través de sus versos los helenos lograron consolidar su lengua y su cultura. Homero Simpson es un iletrado, sin embargo puedo decir sin ningún temor que también es un educador. Pocas cosas han generado tanta influencia cultural en mi generación y las posteriores que los Simpsons, en un número muy importante de temas. No puedo pensar en algún evento televisivo que los jóvenes (y ya algunos de nosotros adultos) hayamos contemplado más que los Simpson. Algo que me hace mucho eco es comparar el sentido del humor de la generación Simpson a las anteriores, siendo la nueva mucho más irónica, aguda, algo visual y situacional, quizá un poco absurda en contraposición a las viejas generaciones que tenían un humor más de enredos, confusiones lingüísticas y pastelazo simple. Vamos a ponerlo en términos sencillos los Simpsons hicieron avanzar un poco la humanidad haciendo pensar a sus espectadores al reír. Quizá sin los Simpsons seguiríamos riéndonos de "el chavo del ocho" con ese humor que hoy vemos extremadamente simple y tosco (para hacer más patente este ejemplo simplemente recordemos "la abejita mexicana del canal ocho" referencia explicita de "el chapulín colorado).
El humor es una parte importantísima de la inteligencia humana, y al lograr los Simpsons contribuir con una forma completamente novedosa e inaudita de hacer comedia en televisión me parece que ha logrado crear en el espectador medio de un sujeto un poco más crítico.
Es algo que hoy damos por hecho, pero recuerdo que por principios de los noventa, muchos temas manejados en la serie nunca se habían tratado en televisión abierta en México y posiblemente en muchos lugares del mundo, desde la política, la sexualidad, la religión, la superación personal, una forma cínica y a la vez crudamente realista de ver las relaciones humanas, etc. Para 2007 una película de los Simpsons suena un poco tautológico algo "que tenía que suceder", sin embargo muchas cosas tuvieron que pasar para llegar a este momento. Los Simpsons moldearon una generación y crearon una sub-industria acoplada a las nuevas necesidades de un público hasta entonces inexistente: "caricaturas para adultos".
Después de Beavis y Butthead, South Park, American Dad, Futurama, Robot Chicken, Los reyes de la colina, y un largo etc., pensar nuevamente en los Simpson parece algo extraño, sin embargo no debemos olvidar de donde salió todo.
El éxito de esta nueva cinta solamente confirmará nuevamente que los Simpsons han estado y estarán siempre a la cabeza convirtiéndose en un clásico de la cultura popular, un fenómeno mundial y un icono perdurable.
Si nos arriesgamos un poco a cavar un poco más hondo ¿con qué nos podríamos topar?, ¿de donde surge la magia de la ironía y el humor Simpson?
Al aprender tantos años de esta familia, y después de estudiar filosofía y en concreto "existencialismo" doy una vuelta completa al circulo, que se hace patente si vemos los orígenes de la mente detrás de todo esto a lo largo de veinte años. Después de todo los Simpson fueron algo que unieron a mi primer profesor de filosofía Jorge Luis Álvarez Tostado y sus pupilos (una generación de una pequeña preparatoria que vio salir a al extraordinario número de al menos diez filósofos). Estoy seguro que las dosis semanales de critica mordaz de esta serie tuvo un efecto en mi y en mis contemporaneos al grado de convertir a algunos de nosotros en filósofos. Al menos yo sé que a mi me afecto profundamente y me hace pensar que la animación logra plantear escenarios hipotéticos muy difíciles de recrear en otros medios y con una narrativa propia que facilitaron la comedia y la ironía de una manera que no se había visto en muchos años.
Efectivamente el ciclo que vivi de los Simpsons a Kierkegaard quizá fue justo el opuesto al que su autor vivió. A continuación un video ilustrativo que preparé a propósito de lo anterior:

No sé que tanto habrá aprendido Matt de sus estudios liberales, pero al menos en aquella entrevista de 1991 tuvo muy presente a quizá los dos más grandes ironistas de todos los tiempos.
¡Salud por la ironía! y Felicidades a los Simpsons y todos sus seguidores: ¡20 años, más de 400 capítulos y una exitosa película es algo que celebrar!