sábado, julio 28, 2007

La cronica del ruido y el sueño de mi vida

Llevo muchos años con el mismo sueño, el sueño de mi vida. Para comprender este pequeño sueño debo relatarles un día común en mi vida.
El remolino comienza a las ocho de la mañana, el prensista Silvano toca el timbre de la casa, si mis padres encargados de su pequeño negocio de impresión no están yo soy el responsable de abrir el changarro. No es difícil solamente bajo las escaleras y abro la puerta y luego puedo volver a dormir. Puedo lograr esto con suficiente concentración ya que una impresora Offset Heidelberg Speedmaster de una cabeza de color empieza a girar y dar vueltas justo debajo de mi. Con los años he aprendido a lidiar entre los sonidos de tuercas y papeles rechinantes, el olor a tinner y los cortes de guillotina. El sonido de la industriosa máquina puede durar todo el día y en algunas ocasiones hasta la madrugada cuando llega algún trabajo urgente.
Entre ocho y nueve de la mañana llegan dos secretarias comienza el incesante rugido del teléfono, por razones que imagino solamente se le pudieron idear a un torturador medieval, hay tres líneas para llamar a la imprenta, mismas que están comunicadas a la casa. Hay ocho extensiones en mi casa ubicadas estratégicamente para que uno las oiga todas al mismo tiempo en cualquier punto, negocio o casa, el nivel de estrés que se maneja para los trabajadores (y yo no sé por qué también) para los habitantes de esta casa es tremendo durante el día.
La gente me pregunta: Hey Alejandro ¿por qué duermes toda la mañana?, bueno simplemente por que si uno no tiene porque soportar el trabajo de una oficina en la cual uno no trabaja y no hay manera de escapar de ella lo mejor que uno puede hacer es sencillo: dormir.
Sin embargo sería maravilloso que solamente tuviera que soportar el ritmo habitual de una oficina, los niveles de decibeles que se tienen que lidiar en este pedacito de ciudad no se limitan a teléfonos e impresoras. Debemos añadir constantes timbres de clientes que no saben por donde tocar, camiones de proveedores que deben surtir con: papel, tinta, servicio de recolección de papel para rehusó, servicios de mensajeria y paquetería y etc.
Por allí de las diez de la mañana llega mi hermana Adrianita a trabajar, todavía más estresada que todos los que estamos en la casa después de pelearse con el tráfico para dejar a sus hijos en sus escuelas, algunas veces debe traerlos consigo cuando sus hijos no tienen colegio o se enferman (excelente ocasión para que te contraigan enfermedades de niños como varicela, gripe, y otras). Con un poco de suerte se traerán su xbox y lo instalaran en la televisión que esta justo al lado de mi cuarto, el más pequeño de sus hijos Emilio, es conocido entre sus primos como la rata, primero por su estatura y segundo por su peculiar chillido que alimenta mis oídos en las mañanas en que decide instalarse a jugar videojuegos, saltar en la cama y todavía con un poco más de suerte dejar abierta su pequeña vegijita que mis oídos no detectaran a esas horas pero si mi nariz más tarde cuando me levante.
Si tengo todavía un poco más de suerte alguno de mis otros hermanos también traerá a sus hijos. Alguna vez alguien me dijo Hey Alejandro ¿por qué odias a los niños?, bueno de hecho me gustan mucho los niños, me comunico de alguna forma muy especial con ellos y me enorgullezco de que tres de mis sobrinos dijeran "ale" entre sus primeras palabras. Me gustan los niños, me caen bien, cuando la cosa se pone difícil es cuando hay un exceso de niños. En pequeñas cantidades son controlables, pero más de cinco (y entre más sean peor) se vuelve una anarquía. Cobijados por el anonimato se atreven a hacer cosas que en circunstancias normales no se atreverían (si se piensa bien los niños no son una especie "aparte" sino adultos chiquitos), pueden llegar a cosas como prender fuego, inundar baños, tomar cosas que no deberían tomar, golpearse entre ellos con palos y piedras, y un largo etc. Cosas que son realmente peligrosas y que podrían lastimar a alguien.
Quien haya estado en un kindergarten o haya tenido en su casa a más de cinco o seis niños a la vez me comprenderá, así la imprenta por un lado y las criaturas por el otro en una orquesta de tensión y estrés entre altos y agudos.
En un día de vacaciones me levantaré tarde para evitar todo esto, a las dos comeré con los niños embarrándose de espagueti. Con un poco más de suerte se juntaran mis hermanos, y como sucede en todas las casas latinoamericanas (imagínese la combinación de etnicidades de una casa mexicano-colombo-italiana) suele haber mucha vida a la hora de la comida... a veces demasiada. Lo que hoy me levantó por ejemplo no fue el ruido de la oficina, tampoco los chillidos de niños o bebé sino una discusión de sobremesa, como han habido desde que yo tengo memoria, que tu me dices y que yo te digo y que esto y lo otro.
Mi familia está acostumbrada a verme como el ironista de la familia, en vano les he tratado de explicar que mis burlas son un proceso mayéutico que intenta reflejar una conducta y no simplemente causar escarnio. Cuando me levanté hoy las maquinas de la imprenta sonaban junto con el teléfono, mis sobrinos efectivamente saltaban en la cama de al lado haciendo sus sonidos agudos tendiente a lo demoníaco dignos de sampleo para disco de Death-Metal, y la familia discutía alegremente en el comedor. Con todo ese caos, yo me levanto como si nada pues así me he levantado muchos días de mi vida, voy a buscar el periódico y una taza de café, me pongo a leer en el ojo del huracán (aduzco mis capacidades sobrenaturales de concentración a la habituación de este ritmo de vida) y luego me pongo a discutir también con la intención de que ya no discutan pero evidentemente esto no se logra tampoco (también aduzco mis capacidades argumentativas a lo mucho que escuchaba pelear a mis hermanos, grandes retóricos todos ellos).
Si permanezco en casa tendré la suerte de que mis hermanas se vayan a unos círculos de señora para rezar, así dejarán a los chamaquitos bailando por todos lados, y también al pequeño Diego que requiere cuidados pues es todavía un bebé. A mi mamá no parece incomodarle, después de todo la casa se construyó a su imagen y semejanza, mi padre opta por el ostracismo y se va a su computadora y yo hago lo mismo. Si alguien le gustó la "casa tomada" de Cortazar, el día que quieran yo se las presentó, está aquí en México y la tomaron pequeñas criaturas (12 sobrinos).
El teléfono sigue sonando, los niños siguen ocupando el patio, los televisores y cual langostas devoran todo lo que está a su paso Hey Alejandro ¿por qué tu refri siempre está vació y siempre tienes hambre? Esta es una explicación.
También tengo la teoría de que estudie filosofía por que esos libros nadie los agarra los deje donde los deje (ni siquiera los adultos), pero si tuviera cosas bonitas y monas como "figuras de acción", "videojuegos", "balones", seguramente desaparecerían en minutos destrozados por pequeñas manitas como fueron destrozados casi todos los recuerdos de mi infancia.
Con un poco más de suerte mis sobrinos se quedaran a dormir (como pueden darse cuenta esto es 24/7) y yo estaré refugiado en Internet a su disposición como cada noche, y si es día de fiesta o fin de semana el restaurante de al lado (que justamente da a mi cuarto) traerá música en vivo con los mejores ritmos, rock, salsa, y los clásicos de los ochenta hasta por allí de las tres de la mañana. Con otro poco más de suerte se traerán a uno de sus perros, (Willis es más ruidoso que Max) y quizá los gatos (alimentados por la casa de al lado) se pondrán a maullar (fue traumático el reciente suceso de la muerte de un pequeño gatito y la madre lo buscó por tres días a veces apostándose justo en la ventana de la cabecera de mi cama a chillar).
La noche pasará entre maullidos y ritmos cubanos hasta que llegue la mañana y se repita todo de nuevo: si es entre semana me despertará el ruido de la oficina de nuevo, si es fin de semana los niños de la casa (o los del restaurante que tiene su sección de juegos en el mismo lugar donde toca la orquesta imagino -a veces contratan mago y payaso son muy gritones-).
¿Como lidiamos habitualmente con esto los habitantes de la casa? todos escapamos, algunos están desarrollando pequeñas patologías como agotamiento, neurosis, exceso de estrés y yo por mi parte fobia social.
Ahora entiendo por que me gusta tanto estudiar también, me permite no estar en mi casa, ¡ah! y como me gusta no estar aquí sin embargo es cansado salir, uno necesita un lugar donde descansar también.
No lo había pensado pero el sueño de mi vida es tener un lugar sin ruido, como me gustaría vivir en una casa chiquita y normal, sin doce sobrinos, un negocio y cuatro hermanos, familiares y clientes. No puedo negar que todo esto me ha hecho una persona resistente a muchas cosas, soy una persona más o menos desprendida y tolerante, intento pedir poco para mi solamente algo de respeto al pequeño espacio que tengo porque fuera de eso no tengo nada más. No me gustan los lujos, no me gusta tener cosas, algunos me ven como un estoico, me gusta la gente pero no cuando está encima de mi por que es algo que he sentido toda mi vida, tener un poco de espacio y un poco de silencio es lo único que pido ¿es eso mucho pedir?

12 comentarios:

Miguel Tormentas dijo...

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Zad-san dijo...

Pareceme que sí...
La mezcla de espacio y silencio se agotó, al menos en esta ciudad, hace ya un buen rato.
Sucumbe al ruido exterior derrumbandote en el silencio interior...
En su defecto, acondicionate un ruido que puedas ignorar fácilmente y usa audifonos de estudio para manipularlo a placer.

Existencialista de mierda dijo...

Gracias Tormentas tu silencio es elocuente.
Gracias Zad-San, me sorprende que alguien me lea a pesar de tanto ruido q hago y concuerdo contigo: la ciudad, la ciudad, ¡esta ciudad!

Pai dijo...

zaz, estas vacaciones te estan acabando mi buen cava... yo te acompañare en las noches en tu msn, se que ultimamente no he estado pero la razon es porque aqui esta leonor y luis ya se va.... una vez superado eso estare pegada a mi compu again todo el dia, para hacer de tus ruidosos dias algo mas pasivo o idiota si es necesario (porque esa parte a mi se me facilita arrrto)

por cierto tu sueño es ese.... mi pueblo lo tiene jajajaja un lugar apartado y en silencio puede ser cualquiera que este lejos del centro........

Cecilia dijo...

"Para la mayoría de nosotros la verdadera vida es la vida que no llevamos".
Yo pedía lo mismo, lo conseguí, me arrepentí.
Piénsalo bien, tu casa, con la imprenta, los telefonazos, el restaurante, la gata-llorona, los sobrinos y los perros pueden ser tu inspiración...
Saludos.

Garcín Altoalcázar dijo...

Si sigues posteando textos tan largos no voy a poder comentarlos a hurtadillas desde mi trabajo: sería demasiado obvio si tengo diez minutos la misma página de internet abierta cuando se supone que debería estar revisando cifras y cosas en visual...

Existencialista de mierda dijo...

Estimados lectores:

No puedo creer que me sigan leyendo, son una bendición y cada día me cumplen mi sueño.

Pae:

Mis vacaciones terminaron hoy, lo cual es agridulce, pero tengo algo de silencio en un rincón de la burocracia. Benditos cubiculos de tablaroca.
Cual Hobbit añoro la vida tranquila del campo, algún día...

Cecilia:
Me sonó aquello a ten cuidado con lo que pides, y como sit-com se me aparece el angel al que le deseo estar solo y me arrepiento cuando termina el episodio para que todo regrese a la normalidad y aprenda una lección. Basta de eso. Me gustó la frase, los humanistas valoramos mucho la interioridad (quizá más que nada), y si pensé que estaba siendo un poco cruel, algún día posteare los "pros" de la familia ruidosa. Gracias por tu visita.

Don Escamilla:
Disculpe la extensión, suguiero leer a pedazos y con el mouse en el botón de minimizar para cualquier contingencia, procuro dar un espacio de algunos días entre posts largos para dejar leer a mis atentos lectores con el tiempo que merecen.

Anónimo dijo...

Hasta ahora he tenido chance de entrar a internet y, antes que checar mi correo, entre a tu blog (es un cumplido)Jejeje. Mi familia (cuando la tenía) era ruidosa a pesar de ser muuuuuy pequeña. Ahora, lejos de mi padre (el más ruidoso de los tres), mi madre me pide de vez en vez que me ¡¡CALLE POR FAVOR!! El caso es que, casi nunca estamos contentos con lo que tenemos, pero...a veces sí. Te he contado de la pared blanca frente a mi a lo largo de mi vida: ser hija única. Ahora que solo estamos madre y yo, a pesar de que en las noches dormimos juntas, todavía me siento sola. Entonces imagino ruidos, seres, cosas... Quiero comprar unos duendes que ví en una tienda esotérica y llenar mi cuarto con ellos. El patio de atrás lo quiero llenar de gnomos, de esos con sombreros de pico que aparecen en las pelis irlandesas...Soñar con que un día cobren vida, salten en mi cama, acaben con la comida, etc. En fin, bien dice un proverbio chino que lo único peor a no obtener lo que quieres, es obtenerlo.
Saludos.
Nadiezhda

Erdrick Gounier dijo...

Mi casa, con el paso del tiempo cada vez está más vacía, hay más silencio, hay más espacio. Tanto, que suelo invitar a mis amigos a beber, jugar, ver películas o dormir. El vacío, el silencio en exceso, así como el ruido son terribles.

Del ruido puedes escapar, pero interrumpir el silencio es muy cansado y tarde o temprano te rindes y lo aceptas.

Buen blog.

gerapo trezoo dijo...

Cuando niño le temí al silencio, ahora de grande, después de tantas noches ruidosas en antros y bares, he aprendido a disfrutar de aquella aunsencia de ruido que tanto me aterraba.

charp dijo...

Me sol�a pasar algo parecido en mi otra casa (no la primera, sino la segunda, que nunca conociste), y era tan desesperante la situaci�n, que me compr� tapones para los o�dos. Eso hac�a que durmiera como lir�n.

Justo Medio dijo...

Órale! Bien hecho Cava, tus deseos son los de un sabio que ha vivido por el mar y salvajes selvas.
Parece que estás listo para dar consejos.

O clases en prepa.