martes, mayo 22, 2007

Reflexionar la existencia es reflexionar sus limites

No hay una forma inequívoca para reconocerse existencialista, sin embargo hay buenos indicios para hacerlo, una buena forma para descubrir a un existencialista es identificar que tanto piensa en la muerte.
La muerte debe ser el más grande tabú de la sociedad, y no estoy hablando de la violencia, los cadáveres y ese tipo de cosas que solamente han venido a sustituir la reflexión de la muerte, y por eso estamos inundados de preocupaciones tanatológicas indirectas (Televisión como CSI, historias de fantasmas, y otros fetiches que sustituyen la reflexión). Me refiero a la propia muerte, la de uno mismo, no la muerte del cadáver porque esa es una distracción de nuestra propia finitud, debemos sentirnos alegres de que nadie nunca verá su propio cadáver.
La propia muerte es inexperimentable, solamente experimentamos la muerte del otro que nos sirve como reflexión de nuestra propia temporalidad, cuando la muerte llega nosotros ya no estamos.
Así que la muerte en sí misma como una supuesta experiencia no tiene ninguna importancia para ese sujeto, y en realidad no la tiene para ninguno de nosotros. Lo que sí tiene importancia es la muerte como límite temporal, nos obliga a pensar nuestra vida como proyecto diría Heidegger pues al tener un tiempo limitado se debe planear lo que se va a hacer con él. El famoso "carpe diem" latino (aprovecha el tiempo, agarra el día por su fruto) por que no durará por siempre.
Lo importante de los límites no es lo que hay más allá del límite sino el límite mismo, nadie se plantearía que pasaría si alguien jugará fútbol más allá de las líneas que marcan la cancha del fútbol porque el juego es irrealizable sin esos límites.
Nunca sobra el consejo del viejo Gandalf: "nadie escoge el tiempo que vive, solamente escogemos lo que hacemos con él."
Quizá lo más aterrador de pensar en la muerte es que nos obliga a pensar en que nuestra consciencia podría desaparecer. Lo único que permanece en sentido estricto a lo largo de nuestras vidas, y lo que muchos pensadores han propuesto como propiamente humano es la consciencia.
Si algo es placentero de la vida es estar consciente, más aún si algo permite la vida como la conocemos y cualquier fenómeno del mundo es la consciencia. Primero dependemos de la consciencia, pero también somos adictos a ella, y es que es lo que hace que entendamos, permite el conocimiento, más aún es lo que permite que seamos lo que somos, como individuos y como especie. Si simplemente aceptáramos a la consciencia como posibilidad de nuestra existencia y no fuéramos adictos a ella quizá no habría tanto temor a "desaparecer". Pero la realidad es que nos gusta la consciencia, nos gusta ser como somos, cuando nos preguntamos ¿cómo se sentiría ser perro, o tigre, o delfín? o ¿cómo se sentiría ser otra persona o como se sentía ser niño? coloquialmente no nos preguntamos como "se siente" objetivamente ser otro, sino como con nuestra consciencia pudiéramos ser eso otro, como si nos metieramos adentro de ellos, pues de otro modo no nos podríamos percatar que "se siente" o que "se siente diferente".
El temor a la muerte es un temor a desaparecer. De algún modo estamos habituados a que nuestra consciencia desaparezca cuando dormimos y eso no suele causarnos demasiado temor, ¿por qué la muerte aunque podría ser algo (no hay manera de saber esto) radicalmente distinto a dormir nos aterra tanto y dormir no, si ambos implican de algún modo una perdida de consciencia?
Claro porque en condiciones normales cuando nos vamos a dormir sabemos que vamos a despertar, y de la muerte simplemente no sabemos nada. Este temor a desaparecer, esta aferración obstinada a la consciencia nos llena de deseos, quisiera que perduráramos por siempre, quisiera que fuéramos algo que no somos, eternamente conscientes y de este mismo modo, y eso lleva a la infelicidad por que la existencia simplemente no es así, comprender lo anterior significa alcanzar el nirvana y conduce al desprendimiento del sufrimiento y a la completitud según enseña el budismo.
¿No será que el odio a la muerte es un amor desordenado, una vanagloria de proporciones megalómanas por nuestra propia existencia?, ¿qué hay de malo en aceptar en que nuestra consciencia no va a ser siempre del modo en que es ahora?
Es raro encontrar a un individuo que le agraden los cambios, la vida existe porque existen las regularidades, algo constante de lo que nos podemos asir, sin una consciencia permanente no comprenderíamos las cosas de este o de ningún modo, y la muerte representa el último cambio.
No podemos hablar de lo que hay después de la muerte, si algo resulta completamente incontestable es justamente eso, sin embargo si podemos aceptar que una serie de elementos en el universo (inteligentes o azarosos) se ordenaron para la aparición de nuestra consciencia, ¿quién dice que esa serie de elementos no podría volver a alinearse? Si de algo estamos seguros es de que las consciencias aparecen, ¿por qué no podría repetirse?, quizá no en la forma en que la conocemos, quizá de otro modo, en algún lugar y en otra circunstancia, pero tenemos plena certeza de que la consciencia aparece y existe ¿qué resulta imposible de imaginar que podría volver a suceder?
Las religiones suelen ser amistosas a esta idea, ya sea a través de la reencarnación o de la resurrección u otros tipos de vida después de la muerte ¿simple optimismo?, más bien una idea límite basada en un experiencia concreta, nuestra consciencia es un fenómeno espontáneo en el mundo, y tal es el modo en que las consciencias se dan, de forma temporal continua y súbita, tal como se da su desaparición. Negar estas apariciones, es negar la propia existencia.
Ahora bien no quisiera torcer las palabras para forzar que existe una vida después de la muerte, sino señalo el hecho real de que la consciencia aparece súbitamente, y que nunca somos testigos de la aparición de nuestra propia consciencia simplemente un día se manifiesta, es tan posible el hecho de que las consciencias aparecen y que la nuestra apareció, podría volver a repetirse. Nos dicen «memento homo qui pulvis eris et in pulvis reverteris»; recuerda hombre polvo eres y en polvo te convertirás, bueno si polvo somos, del polvo podríamos volver a salir.
Lo interesante de esto es que lo más seguro es que si el fenómeno de nuestra consciencia se repitiera después de la muerte seguramente no sería igual a la que es ahora, para las tradiciones animistas se reencarna en otra cosa, e incluso para el cristianismo que cree en la conservación personal y la reencarnación propone que la próxima existencia aún con preservación personal sería radicalmente distinta a esta.
Así que si de algo debemos estar seguros es que nuestra consciencia como la conocemos ahora dejara de existir para ser o no ser otra cosa, y justamente es eso lo que aterra a los hombres. La desesperación de querer ser testarudamente lo que se es, e intentar burlar a la muerte esta reflejada en la figura mítica del vampiro, que en su deseo de inmortalidad encuentra la absoluta desdicha. Lo primero es dejar ese vano deseo de conservación de la consciencia al modo en que se es, lo siguiente es comprender que vida después de la muerte o no, nuestra existencia es limitada y podemos hacer algo con ella. El mito de Adán y Eva resulta elocuentes y sorprendentemente explicativos (no es mi intención discutir la validez del mito del pecado original -que en la fe del creyente será valido- simplemente lo enuncio por los recursos didácticos mencionados), al caer en la tentación y probar el fruto del bien y del mal cayeron en cuenta de que podían ser más que solamente hombres, justamente como los animales no pueden dejar de ser animales, y el perro no puede dejar de ser perro, el hombre al momento de probar el fruto se dio cuenta que podía hacer muchas cosas, podría optar entre alabar al señor o matar a su hermano como lo hizo Caín. No solamente el fruto fue la posibilidad del pecado, sino de que el hombre pudiera escoger muchos caminos para la realización de su vida. En el paraíso Adán no hacía más que nombrar animales, comer frutos, retozar con Eva, y ser dichoso, fuera del paraíso aunque Adán tenía que trabajar y ganarse el pan con el sudor de su frente, pero este trabajo puede hacerlo de muchos modos distintos (cazando, pescando, cultivando), en el paraíso el hombre es sólo un animal listo, fuera de él puede ser cualquier cosa absolutamente cualquier cosa, y al darse cuenta de la grandeza de ese poder ser cualquier cosa se vanagloria de su propia existencia y quizá por esto mismo tiene que morir. ¿Por qué tendría que ser un premio desobedecer a Dios? Ciertamente aunque trajo todo el mal y el pecado al mundo según la tradición cristiana, para Agustín es un hecho irónicamente bendito que trajo la posibilidad de la redención, la aparición de la consciencia, pero también que los hombres podamos elegir ser buenos o no (en el paraíso no existía esa opción).
¿Aceptar la propia muerte? La muerte no se acepta o se niega, más bien aceptar la propia vida conscientes de su finitud, gozarla pero también darle un sentido, establecer lo más propicio para nuestra propia existencia y la de los demás que también son conscientes y también son vida -y si se nota esto es ajeno a creencia o no creencia religiosa-. Curiosamente es más común encontrarse a la gente reflexionando sobre temas esotéricos y teniendo pesares acerca de la muerte que cuestionándose el modo en que vive su propia vida, la muerte es una preocupación que no tiene la menor importancia a diferencia de la radical preocupación que es tener una vida, no me parece exagerado decir que la preocupación en la muerte y si existe vida después de ella tiene tan ocupados a unos que se olvidan de vivir la vida.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola nueva adicción:
Tu reflexión es muy sensata, espero que el proceso no haya sido doloroso. Yo llegue a la misma hace no mucho tiempo, pero me costó terapia y antidepresivos (Recomendación: Lexapro, el Prozac es una mierda). Me resulta dificil vislumbrar la posibilidad de que exista vida después de la muerte (en sí mismo, el enunciado es una contradicción aparente), evidentemente no hablamos de la transformación de la materia, si no de la desaparición de la consciencia. Desgraciadamente, aunque me resulta alentadora la idea del nacimiento de un nuevo tipo de consciencia, dudo que esto sea posible... después de todo, la consciencia no existe por generación espontánea no? La entiendo más como el resultado de un complejo proceso bioquímico que se da cuando la "maquina" tiene encendido el motor y que es imposible cuando el motor ha dejado de funcionar. En fin, no quiero perder mi vida pensando en la muerte, como bien dices. Un abrazo y sigue escribiendo. El miedo se hace menor cuando lo compartes.
Nadia.

Miguel Tormentas dijo...

no he leído tu post, pero en mi libro de in troducción a kierkegaard michael watts (un tipo a toda madre, ve en wik) dice que la muerte es un tema importantísimo en kierkegaard y que nunca le dan importancia los libros sobre kierkegaard,
tampoco he leído ese capítulo, luego te paso el libro de watts, es muy bueno, como para leerlo en uno o dos días intensamente

Existencialista de mierda dijo...

Nadia me has hecho uno de los mejores cumplidos (nueva adicción), acerca de la aparición de la consciencia en efecto hace falta un proceso bioquímico pero a lo que me refería con "súbito" es que para el sujeto consciente dicho proceso es irrelevante, y si se dio en el pasado podría volverse a dar, aunque esto es de lo más ambiguo.

Estimado Tormentas, es curioso que lo menciones, hace poco un profesor me mostro un libro donde vienen contenidas varias propuestas filosóficas acerca de la muerte, siendo la de Kierkegaard la más completa para el autor (aún tomando en cuenta a Heidegger). Esta editado por el FCE es Muerte y existencia de James P. Carse, lo quiero buscar.

Garcín Altoalcázar dijo...

"Ser inmortal es baladí" (Borges).

Me parece, si bien inocuo, irrelevante la imaginación de un resurgimiento ulterior a la muerte (esto es la virtudalidad de volver a "surgir del polvo" tras haber vuelto a él.

Ver tanatofobia-tanatofilia:
http://karamazovi.blogspot.com/2006/08/tanatofilia.html

Pai dijo...

el unico defecto que tiene la vida es el efecto que deja la muerte....

nunca he dejado de creer eso, la muerte en si no es problema, es el hecho de que no se quiera aceptar esa parte del proceso de vida. Cuando vas a la primaria y te explican los ciclos de vida te dicen que Naces, creces, te reproduces y mueres.... aceptas todo, pero temes morir, es comprensible, pero no valido, morir es, como tu dices, aceptar la existencia propia y tal vez amarla completamente...lo que duele es dejar de compartir tu existencia con quienes amas, que ellos mueran, y pensar que ellos sufriran si tu no estas. Ahi radica el miedo que se tiene a la muerte.

pero bueno, eso ya lo dijiste tu en el post ja!
siempre es una delicia leerte

Anónimo dijo...

La vida es una enfermedad de transmisión sexual que se cura con la muerte (Zagal, apócrifo, cito de memoria).

Justo Medio dijo...

Tú has citado a Gandalf. En algún ensayo leí, no se si de Kevin Aldrich o de Colin Gunton (En la publicación dirigida por Joseph Pearce sobre Tolkien), que el tema principal en The Lord of the Rings es, en realidad, la muerte. Tolkien sostenía que la muerte no es ni de lejos un castigo.
Los elfos inmortales la miran con recelo. Viven con la amargura de ver pasar el tiempo y envidian a los hombres, que tienen la oportunidad de morir y así, al ser conscientes de la finitud de su existencia, pueden darle algún sentido. ¿Qué sentido tiene la vida si es para siempre? La vida eterna será una eterna melancolía.

Cito este gran pasaje teológico del creador de The Middle-Earth.

"'Death' is not a part of human nature, but a punishment for sin (rebellion), a result of the 'Fall'. It should be regarded as an Elvish perception of what death -not being tied to the 'cricles of the world'- should now become for Men, however it arose. A divine 'punishment' is also a divine 'gift', if accepted, since its object is ultimate blessing, and the supreme inventiveness of the Creator will make 'punishments' (that is changes of design) produce a good not otherwise to be attained: a 'mortal' Man has probably (an Elf would say) a higher if unrevealed destiny than a lonegeval one. To attempt to device or 'magic' to recover longevity is thus a supreme folly and wickedness of 'mortals'. Longevity or counterfeit 'immortality' (true immortality is beyond Eä) is the chief bait of Sauron - it leads the small to a Gollum, and the great to a Ringwraith".

J.R.R.Tolkien, Letter 212, Draft -not sent- of a continuation of a letter to Rhona Beare, 14 October 1958. Merton College, Oxford.

Anónimo dijo...

adicción a la mierda?

Existencialista de mierda dijo...

Gracias como siempre por sus comentarios, respondo a los pendientes:

Altoalcazar:
"Me parece, si bien inocuo, irrelevante la imaginación de un resurgimiento ulterior a la muerte"
¿Y que pasa con el catolicismo? Me parecía que profesaba esta fe, no sé si ya renuncio.

Pae:
Lo que digo tu lo dices mejor.

Justo Medio:
Precisamente en eso pensaba, fijate que en una entrevista le preguntaron a Tolkien: a ver ya dinos ¿de qué se trataba todo esto del Señor de los Anillos? y el dijo:
-All is about this, isnt it? The inevitable death.