martes, mayo 29, 2007

Parte II: el optimismo de saberse finito (conclusiones)

Reflexionar acerca de la muerte pareciera propio de personas con tendencias depresivas, si bien esto es algo común, la muerte no es exclusiva de los pesimistas: los optimistas también se mueren.

Más aún, si alguna persona quiere persuadirte de dejar de reflexionar en cosas "tan feas" es porque seguramente esa persona no lo ha hecho. Lo común es que la gente quiera vivir como inmortal, y aunque ninguna persona debería estar reflexionando cada hora sobre su finitud es conveniente que haya enfrentado el tema. Una pesimista consciente de su finitud se lamenta de que un día terminará su existencia mientras que un optimista se plantea qué es lo que va a hacer con ella.
Reflexionar sobre la muerte no condiciona a nadie a ser pesimista como tampoco garantiza volverlo a uno optimista, pero lo que sí garantiza es una existencia más auténtica, y una existencia auténtica puede conducir al optimismo y a la auto-realización.

Ya se había dicho algo de esto, la consciencia de los límites es parte del conocimiento de nosotros mismos, así como es valioso conocer que tan alto podemos brincar, o que cualidades tenemos o cualquier aspecto de nuestra vida en virtud para vivir esa misma vida mejor, así también es importante ser consciente de nuestros límites temporales.

Más aún, es más facil llegar al pesimismo evitando la reflexión de la finitud, que el optimismo afrontandola porque en lo primero hay un escape irresoluble y en lo segundo a pesar de enfrentar verdades posiblemente aterradoras existe la posibilidad de superarlas, en la primera opción no hay ninguna y me parece que este hecho tan trascendental para nuestra existencia no debe permanecer oculto, y de algún modo podría ser una experiencia no solamente de caracter resignatorio afrontar las "aterradoras verdades" sino también edificante encontrar una buena razón por la cual vivir una mejor vida desde hoy y cada instante.

martes, mayo 22, 2007

Reflexionar la existencia es reflexionar sus limites

No hay una forma inequívoca para reconocerse existencialista, sin embargo hay buenos indicios para hacerlo, una buena forma para descubrir a un existencialista es identificar que tanto piensa en la muerte.
La muerte debe ser el más grande tabú de la sociedad, y no estoy hablando de la violencia, los cadáveres y ese tipo de cosas que solamente han venido a sustituir la reflexión de la muerte, y por eso estamos inundados de preocupaciones tanatológicas indirectas (Televisión como CSI, historias de fantasmas, y otros fetiches que sustituyen la reflexión). Me refiero a la propia muerte, la de uno mismo, no la muerte del cadáver porque esa es una distracción de nuestra propia finitud, debemos sentirnos alegres de que nadie nunca verá su propio cadáver.
La propia muerte es inexperimentable, solamente experimentamos la muerte del otro que nos sirve como reflexión de nuestra propia temporalidad, cuando la muerte llega nosotros ya no estamos.
Así que la muerte en sí misma como una supuesta experiencia no tiene ninguna importancia para ese sujeto, y en realidad no la tiene para ninguno de nosotros. Lo que sí tiene importancia es la muerte como límite temporal, nos obliga a pensar nuestra vida como proyecto diría Heidegger pues al tener un tiempo limitado se debe planear lo que se va a hacer con él. El famoso "carpe diem" latino (aprovecha el tiempo, agarra el día por su fruto) por que no durará por siempre.
Lo importante de los límites no es lo que hay más allá del límite sino el límite mismo, nadie se plantearía que pasaría si alguien jugará fútbol más allá de las líneas que marcan la cancha del fútbol porque el juego es irrealizable sin esos límites.
Nunca sobra el consejo del viejo Gandalf: "nadie escoge el tiempo que vive, solamente escogemos lo que hacemos con él."
Quizá lo más aterrador de pensar en la muerte es que nos obliga a pensar en que nuestra consciencia podría desaparecer. Lo único que permanece en sentido estricto a lo largo de nuestras vidas, y lo que muchos pensadores han propuesto como propiamente humano es la consciencia.
Si algo es placentero de la vida es estar consciente, más aún si algo permite la vida como la conocemos y cualquier fenómeno del mundo es la consciencia. Primero dependemos de la consciencia, pero también somos adictos a ella, y es que es lo que hace que entendamos, permite el conocimiento, más aún es lo que permite que seamos lo que somos, como individuos y como especie. Si simplemente aceptáramos a la consciencia como posibilidad de nuestra existencia y no fuéramos adictos a ella quizá no habría tanto temor a "desaparecer". Pero la realidad es que nos gusta la consciencia, nos gusta ser como somos, cuando nos preguntamos ¿cómo se sentiría ser perro, o tigre, o delfín? o ¿cómo se sentiría ser otra persona o como se sentía ser niño? coloquialmente no nos preguntamos como "se siente" objetivamente ser otro, sino como con nuestra consciencia pudiéramos ser eso otro, como si nos metieramos adentro de ellos, pues de otro modo no nos podríamos percatar que "se siente" o que "se siente diferente".
El temor a la muerte es un temor a desaparecer. De algún modo estamos habituados a que nuestra consciencia desaparezca cuando dormimos y eso no suele causarnos demasiado temor, ¿por qué la muerte aunque podría ser algo (no hay manera de saber esto) radicalmente distinto a dormir nos aterra tanto y dormir no, si ambos implican de algún modo una perdida de consciencia?
Claro porque en condiciones normales cuando nos vamos a dormir sabemos que vamos a despertar, y de la muerte simplemente no sabemos nada. Este temor a desaparecer, esta aferración obstinada a la consciencia nos llena de deseos, quisiera que perduráramos por siempre, quisiera que fuéramos algo que no somos, eternamente conscientes y de este mismo modo, y eso lleva a la infelicidad por que la existencia simplemente no es así, comprender lo anterior significa alcanzar el nirvana y conduce al desprendimiento del sufrimiento y a la completitud según enseña el budismo.
¿No será que el odio a la muerte es un amor desordenado, una vanagloria de proporciones megalómanas por nuestra propia existencia?, ¿qué hay de malo en aceptar en que nuestra consciencia no va a ser siempre del modo en que es ahora?
Es raro encontrar a un individuo que le agraden los cambios, la vida existe porque existen las regularidades, algo constante de lo que nos podemos asir, sin una consciencia permanente no comprenderíamos las cosas de este o de ningún modo, y la muerte representa el último cambio.
No podemos hablar de lo que hay después de la muerte, si algo resulta completamente incontestable es justamente eso, sin embargo si podemos aceptar que una serie de elementos en el universo (inteligentes o azarosos) se ordenaron para la aparición de nuestra consciencia, ¿quién dice que esa serie de elementos no podría volver a alinearse? Si de algo estamos seguros es de que las consciencias aparecen, ¿por qué no podría repetirse?, quizá no en la forma en que la conocemos, quizá de otro modo, en algún lugar y en otra circunstancia, pero tenemos plena certeza de que la consciencia aparece y existe ¿qué resulta imposible de imaginar que podría volver a suceder?
Las religiones suelen ser amistosas a esta idea, ya sea a través de la reencarnación o de la resurrección u otros tipos de vida después de la muerte ¿simple optimismo?, más bien una idea límite basada en un experiencia concreta, nuestra consciencia es un fenómeno espontáneo en el mundo, y tal es el modo en que las consciencias se dan, de forma temporal continua y súbita, tal como se da su desaparición. Negar estas apariciones, es negar la propia existencia.
Ahora bien no quisiera torcer las palabras para forzar que existe una vida después de la muerte, sino señalo el hecho real de que la consciencia aparece súbitamente, y que nunca somos testigos de la aparición de nuestra propia consciencia simplemente un día se manifiesta, es tan posible el hecho de que las consciencias aparecen y que la nuestra apareció, podría volver a repetirse. Nos dicen «memento homo qui pulvis eris et in pulvis reverteris»; recuerda hombre polvo eres y en polvo te convertirás, bueno si polvo somos, del polvo podríamos volver a salir.
Lo interesante de esto es que lo más seguro es que si el fenómeno de nuestra consciencia se repitiera después de la muerte seguramente no sería igual a la que es ahora, para las tradiciones animistas se reencarna en otra cosa, e incluso para el cristianismo que cree en la conservación personal y la reencarnación propone que la próxima existencia aún con preservación personal sería radicalmente distinta a esta.
Así que si de algo debemos estar seguros es que nuestra consciencia como la conocemos ahora dejara de existir para ser o no ser otra cosa, y justamente es eso lo que aterra a los hombres. La desesperación de querer ser testarudamente lo que se es, e intentar burlar a la muerte esta reflejada en la figura mítica del vampiro, que en su deseo de inmortalidad encuentra la absoluta desdicha. Lo primero es dejar ese vano deseo de conservación de la consciencia al modo en que se es, lo siguiente es comprender que vida después de la muerte o no, nuestra existencia es limitada y podemos hacer algo con ella. El mito de Adán y Eva resulta elocuentes y sorprendentemente explicativos (no es mi intención discutir la validez del mito del pecado original -que en la fe del creyente será valido- simplemente lo enuncio por los recursos didácticos mencionados), al caer en la tentación y probar el fruto del bien y del mal cayeron en cuenta de que podían ser más que solamente hombres, justamente como los animales no pueden dejar de ser animales, y el perro no puede dejar de ser perro, el hombre al momento de probar el fruto se dio cuenta que podía hacer muchas cosas, podría optar entre alabar al señor o matar a su hermano como lo hizo Caín. No solamente el fruto fue la posibilidad del pecado, sino de que el hombre pudiera escoger muchos caminos para la realización de su vida. En el paraíso Adán no hacía más que nombrar animales, comer frutos, retozar con Eva, y ser dichoso, fuera del paraíso aunque Adán tenía que trabajar y ganarse el pan con el sudor de su frente, pero este trabajo puede hacerlo de muchos modos distintos (cazando, pescando, cultivando), en el paraíso el hombre es sólo un animal listo, fuera de él puede ser cualquier cosa absolutamente cualquier cosa, y al darse cuenta de la grandeza de ese poder ser cualquier cosa se vanagloria de su propia existencia y quizá por esto mismo tiene que morir. ¿Por qué tendría que ser un premio desobedecer a Dios? Ciertamente aunque trajo todo el mal y el pecado al mundo según la tradición cristiana, para Agustín es un hecho irónicamente bendito que trajo la posibilidad de la redención, la aparición de la consciencia, pero también que los hombres podamos elegir ser buenos o no (en el paraíso no existía esa opción).
¿Aceptar la propia muerte? La muerte no se acepta o se niega, más bien aceptar la propia vida conscientes de su finitud, gozarla pero también darle un sentido, establecer lo más propicio para nuestra propia existencia y la de los demás que también son conscientes y también son vida -y si se nota esto es ajeno a creencia o no creencia religiosa-. Curiosamente es más común encontrarse a la gente reflexionando sobre temas esotéricos y teniendo pesares acerca de la muerte que cuestionándose el modo en que vive su propia vida, la muerte es una preocupación que no tiene la menor importancia a diferencia de la radical preocupación que es tener una vida, no me parece exagerado decir que la preocupación en la muerte y si existe vida después de ella tiene tan ocupados a unos que se olvidan de vivir la vida.

jueves, mayo 10, 2007

Lonergan sobre porque es mejor ser comediante que filosofo o cualquier cientifico

He comentado en otras ocasiones, que el que puede hacer reir a otros debe ser el sujeto más inteligente, no sólo por la dificultad que es lograrlo sino porque además el comediante nos hace ver las cosas desde un nuevo punto de vista mucho mejor que cien filósofos. Robin Williams o George Carlin tienen más ingenio (en el sentido profundo del término) que Newton, Aristóteles o Einstein.

En Insight, Bernard Lonergan (filósofo jesuita del S. XX, creador de una de las mejores teorías del conocimiento de la historia) refiriendose a la ironía en Kierkegaard comenta como para fines epistemológicos la risa es infinitamente mejor que el argumento:

"En este contexto es donde la significación profunda de la sátira y del humor se hace patente. Pues la sátira irrumpe en el trajín cotidiano. Hace trabajar a los impresores, compite en las páginas lustrosas de la publicidad, reta hasta a los enclaves del parloteo brillante. No penetra con argumentos sino mediante la risa. Pues el argumento presupondría unas premisas, y las premisas que se aceptaran fácilmente serían también erróneas. En cambio, la risa no presupone más que la naturaleza humana, y seres humanos sí que los hay. Es más, como no tiene presupuestos lógicos, ocurre sin propósito aparente; y esto es también muy importante, pues si la gente tiene temor de pensar, quizá no lo tenga de reír."

jueves, mayo 03, 2007

I am whatever you say i am


Este post es una respuesta a todos los comentarios del post pasado:

"I am whatever you say i am": así lo dijo Marshall Mathers III tratando de hacer referencia a que las figuras públicas no son sino lo que la opinión hace de ellas. Vamos, yo no soy tan conocido como the real slim shaddy pero me he sentido un poco así la última semana y como bien dice el justo medio, tampoco es como si no me gustara.
Me gusta ser existencialista de mierda, ser simplemente existencialista es imposible, realmente es un simulacro, para serlo habría que estar en los sesentas y no me tocó esa época, así que si soy existencialista es por obra de una reconstrucción, lo cual te hace dejar de ser existencialista porque el existencialista busca lo auténtico y esto sería un intento inauténtico. Solamente diciendo que soy "de mierda", recupero el sentido, por que al aceptar que soy "de mierda" estoy aceptando que mi pretensión de existencialista es una pretensión anunciada.
Lo gracioso es cuando alguien me saluda en Msn:
él o ella: Hola existencialista de mierda!
yo: Hola.
él o ella: Uy, perdón por decirte así se escuchó un poco feo.
Me pasó ya tres veces con tres personas distintas, que solamente al enunciarlo se dan cuenta del "insulto", al verlo en mi nick o en el blog no parecía ofensivo, mi simulación se vuelve real solamente al señalar: allí va ese existencialista de mierda.
Lo soy, pero también un pollo existencial. Lo del pollo existencial viene cuento de que me decían pollo en la prepa por está razón.
El pato pascual era parte de lo que era la majadería, la majadería como blog murió pero el método socrático de la majadería no quisiera dejarlo, ya es parte de mi, pues el mismo ateniense, Kierkegaard, Nietzsche (en como hacer filosofía a martillazos) o Derridá usaron el mismo método aunque con sus propias denominaciones: mayéutica, comunicación indirecta y deconstrucción.
La majadería ya lo formuló también el tao te king: el sabio es tonto y el tonto es sabio, esto es solamente quien se puede hacer por estúpido puede tomarse lo suficientemente poco en serio como para tomar en serio a los demás. También funciona al revés, solamente siendo ignorante y reconociendo tus límites descubres el auténtico conocimiento (cortesía de Sócrates).
Para asuntos más profesionales García Altoalcázar denuncia que el "pollo existencial" es tomarse muy poco en serio, incluso falsa modestia, lo cual es tan mala para la humildad como la misma soberbia (la humildad es el justo medio). Acierta en la denuncia a la falta de modestia, ¿cómo debería llamarme entonces? ¿volver al pato pascual? ¿consolidarme como existencialista de mierda? ¿considerar un nuevo pseudónimo?
Tan demente como puede estar un caso patológico también denuncia, las letras chiquitas en blanco de fondo negro lastiman la sensibilidad, sin embargo Guillermo emplea el formato con éxito y escribiendo en abundancia, odio que nuestros formatos se asemejen pero tuve el cuidado de hacer cambios, de todas formas podría tener razón. ¿Qué color de blog debería tener?
Nacho Moncada sugiere consideración, usar abstracts y subrayar, ya he hecho esto en el pasado con relativo éxito pero no lo suficiente como para que hubiera continuado: ¿debería tener consideraciones estilísticas para el público que sólo busca diversión y no academia?
La oscuridad de mi blog asusta almas bellas y sensibles como la de Pia, a veces encontrando luz en la oscuridad y a veces solamente topándose con el abismo dentro del abismo, ¿qué colores son pertinentes?
Justo medioreivindica la amarillees del pollo, así como su facticidad aviaría comprendiendo bien mi mensaje majadero, de que uno puede hablar de filosofía pero si las firma un "pollo" ¿qué validez tiene?
Imagínate que un pollo gigante te dijera el más bello poema que has escuchado en tu vida, o el discurso filosófico que te revela la verdad ¿qué harías? ¿Te pondrías a llorar? ¿reirías? ¿le creerías o no? Después de todo es sólo un pollo...
Me gustaría ser ese pollo, Kikiri-Boo hizo Karate, fue artista, y el zorro, fue el mejor en tantas cosas, y en el fondo solamente era un pollo, logró lo que tantos humanos no hicieron, fue el siguiente Varishnikov y el siguiente Wilde. ¿Vale la pena ser Napoleón?, ¿vale la pena ser millonario? Yo respondería que sí, pero solamente si eres un pollo.
Así sí quiero ser el siguiente Aristóteles, de otro modo no podría decirlo, que asco la persona que con su pretenciosidad dijese: "quiero ser el próximo Aristóteles", "quiero ser el Newton de las humanidades", que asco y que mierda, pero solamente sería laudable, simpático e incluso lastimoso si esa persona fuera un pollo. Nadie que no pueda burlarse de si mismo puede burlarse de la realidad o construir un discurso acerca de la misma, y yo en el pollo: en la figura de hule, en los rostizados que dan vueltas y no se bajan del carrusel, en la mirada ingenua de una caricatura noventera veo los ojos del espíritu absoluto. Yo no soy ese pollo, todos somos pollos, pollos que quieren ser filósofos, que quieren ser empresarios, que quieren tener una familia, que tienen sueños y que se quieren casar con bonitas pollitas o finos gallos. Pollo Nevertheless Monkey Nevertheless. Solamente en nuestra condición cómica podemos construir una épica, la épica de la filosofía se construyó en torno a la figura del trickster que era Sócrates, si alguien debe disfrazarse de pollo es el filósofo, el más que nadie debe tener el don de la risa.

¿Qué soy?
¿Qué template uso para mi blog?
¿Qué nombre uso?
¿Qué debo hacer?

En serio, estoy abierto a sugerencias, estas preguntas se las dejo a ustedes, una vez que han escuchado mis razones para disfrazarme todos los días de pollo gigante (antes Pato Pascual) para hablar de filosofía y hacer el poema más bello.

Pd. A Tormentas le conteste con un feo ad hominem porque el también apelo a las circunstancias cuantitativas y no cualitativas de este blog. Hoy 3 Mayo, pregunta del día tiene 120 visitas y debe andar por un promedio de entre 80 y 90 visitas diarias desde que puso su contador. Esto además de ser un bello "te lo dije" y un deleitable touché, también es razón de júbilo y una cordial felicitación. Con pregunta del día, Tormentas está logrando lo que algunos solamente soñamos, el equilibrio perfecto de la majadería entre lo "intelectual" y el humor. Es que él es majadería primera y yo majadería segunda, si tienen dudas de qué significa eso de primera y segunda o simplemente: ¿qué es majadería? pregúntenle en su blog.