jueves, abril 05, 2007

El fin de la postmodernidad

El único pecado de la existencia postmoderna es la inconsciencia. Nada nos resulta más gracioso que observar a un individuo inconsciente de su propia situación. De allí la enorme proliferación de reality shows donde el protagonista es engañado, desde la ya antigua "candid camera", pasando por los videos caseros graciosos, los de coches remozados, etc.
Uno puede ser estúpido, ingenuo, incluso moralmente cuestionado pero que a uno no lo encuentren siendo "inconsciente". Estamos acostumbrados a que la realidad y la simulación se confundan, reímos del gatito que persigue el láser, y nos causa particular simpatía cuando alguien se sobresalta por que la computadora lo asusto. De allí que nuestra actitud conforme a las experiencias de la vida se va volviendo cada vez más y más indiferente: ¿son plantas de verdad o de mentiras? Sinceramente da lo mismo e incluso usar la formula: "de verdad" ha entrado en desuso en los últimos años causando incluso hilaridad (recordar los comerciales de los juguetes Nenuco).
Nos hemos vuelto unos apáticos epistemológicos, es decir las impresiones del mundo ya no nos sorprenden, la televisión, las películas, los libros, las personas son una repetición incesante de algo que hemos visto miles de veces hasta el punto que nuestra propia vida se vuelve igualmente indiferente.
Somos un chico o una chica, un estudiante o un profesionista que hace lo mismo que hacen los casos de ficción que hemos visto tantas veces en las series de la teli (sic).
Estamos acostumbrados a que lo real sea simulado y viceversa por lo que lo único nuevo que podemos esperar del mundo es bostezar más.
Herencia del psicoanálisis, se espera que un hombre de nuestro tiempo tenga asimilado su propio pasado, la historia universal, y la cultura, que nunca podamos encontrarlo "sorprendido". En esto se nos va la vida asimilando simulaciones y siendo indiferentes a nuestra propia existencia. El fin de la capacidad de asombro es el fin de la filosofía misma y por tanto, eventualmente, también el fin del conocimiento.
Curiosamente este mundo aséptico, minimalista e implotado nos brinda una nueva oportunidad, no por el lado de una nueva empresa racional que ha quedado agotada por todos los intentos metodológicos de la modernidad y la postmodernidad.
Sino que el sujeto, a pesar de su propio descrédito ha quedado libre de muchos contenidos simbólicos. Pensemos en un sujeto postmoderno, consciente de que gran parte de la realidad humana esta formada por símbolos impuestos por un orden social (las instituciones, la familia, el deber ser, la patria, etc.), a pesar de ello este individuo sigue teniendo una necesidad de realización, de ser feliz (aunque la felicidad sea otro constructo social) tal como lo han deseado todos los individuos de la historia, más aún, si no se me acepta el uso de la palabra "felicidad" por su enorme contenido simbólico, al menos podemos decir que el sujeto tiene pasiones, impulsos y deseos instintivos; fuera de que estos sean conceptos, debemos decir que aún un ser libre completamente de toda red social, al menos biológicamente también tendría pasiones.
El sujeto postmoderno se enfrenta ante su propio deseo de forma consciente, igualmente consciente de que estos deseos son muchas veces insatisfacibles por lo que ordinariamente se refugiará en la alienación del consumismo y del sistema de redes sociales de la cual el se cree libre. (Como en Matrix, uno de los rebeldes "Cypher", quien traiciona a Morpheus pactando con las maquinas para volver a la Matrix y vivir en una vida de lujos, a pesar de que sabe que esa vida es falsa).
Sin embargo ese deseo de auto-realización, aún después de comprar artículos de infomerciales, alienarse en centros comerciales, hacer psicoanálisis, seguir programas de ayuda personal, cambiar de religión, estudiar filosofía, etc. Todas estas propuestas para alcanzar la "felicidad" no son otra cosa sino remanentes del modernismo, intentos vanos de alcanzar el progreso a través de la razón. Justamente esa confianza ciega en la razón es lo que nos ha traído a este momento de la historia y pretendemos salir del agujero cavando más profundo.
Si sabemos que la razón nos ha metido en su propia trampa, ¿porqué seguir dándole vueltas a la rueda del hámster cuando estamos agotados de correr en círculos?
Si algo podemos ver en la juventud de nuestro tiempo, es ese continuo intento de vivir intensamente, de forma apasionada. (Ellos aún no están del todo incorporados al sistema apático social). Sin embargo esta rendición ante la pasión nos lleva a una especie de "anorexia existencial", donde cotidianamente nos negamos el disfrute pasional de la vida ya que no podemos ser "inconscientes", "irracionales", o "sorprendidos" ante la red apática de la sociedad. Pero en cuanto estamos libres de esa tensión nos entregamos desenfrenadamente a la pasión, sin satisfacer nuestro desgarramiento existencial sino haciéndolo más grande y alejando la satisfacción de nosotros.
Si algo enseña la postmodernidad es que la razón no debe ser el único camino, entonces ¿por qué empecinarse con él? Tampoco se trata de proponer una sociedad dionisiaca pues esto desembocaría en la destrucción de los individuos.
Sino más bien de aceptar a las pasiones (la imaginativa lacaniana) como una nueva forma de aprehender el mundo y no solamente de desahogarse de él. Esto es ver al individuo como una mediación entre sus pasiones y su razón y no como un ser que intenta ocultar su pasión a toda costa. Si las pasiones de los guardianes de Auschwitz o de los votantes alemanes, hubieran estado abiertas a la empatía y al humanismo quizá dicha atrocidad jamás hubiera sucedido. Es una caricatura de la razón comprender a las pasiones como puro desenfreno, es justo así como la modernidad las entiende, siendo que también incluyen en ella la compasión, el cariño, la empatía, la generosidad, etc.
No se trata tampoco de un sentimentalismo, la modernidad nos ha vacunado contra eso, y si hay algo que penamos de manera muy rigurosa es lo kitsch. Se trata de que asumamos las pasiones como una forma recuperada de ver el mundo junto con la razón de forma simultanea: desear lo racional y pensar nuestros deseos. De allí que algunos anticipen el regreso del "romanticismo", sin embargo no sé cómo o cuándo podría generarse dicho retorno.
La modernidad nos ha enseñado que podemos criticarlo todo, incluso criticar la crítica, y criticar la crítica de la crítica, pero esto eventualmente nos conduce al nihilismo: al final nada queda en nuestras manos. Sin embargo en ese absoluto nihilismo no podemos negar que en nosotros permanece un "sobrante existencial", algo que a pesar de que hayamos desconfiado por completo del mundo, nos hace desear y querer algunas cosas todavía, a pesar de tanta crítica.
Sin tantos imaginarios simbólicos, nuestra era podría conocer por primera vez en la historia occidental el advenimiento de una sociedad que se relaciona auténticamente consigo misma, sin ideales ilustrados, sin meta-narrativas, sino buscando lo que auténticamente busca su interior. Si podemos aceptar nuestras pasiones y encaminarlas hacía algo racional, es posible que lleguemos a un nuevo humanismo.

7 comentarios:

Filosofo de la torre de marfil dijo...

Cava: Estube conviviendo con los chavos de área 4 de la rpepa UP en la famosa convivencia a la cual, cuando nos tocó, lamentablmente no pude ir. Lo que me asombró era escuchar a los ñoños filósofos del grupo hablar sobre la postmodernidad y que esta era terrible. Rebindiqué lo que en ese momento de la prepa y ahora sigo pensando. Arriba la postmodernidad, bienaventurada y bienamada por el hombre de hoy, al menos yo, que estudio epistemología aunque ni filósofo soy, pero eso sí yo filosofo.

Saludos y arriba los vikings

AleEle dijo...

para mí eso de la posmodernidad es mucho problema, tanto que debería haber una revista "posmopolitan" y que incluyan tests para saber si eres posmo o no...

EL final me gusto. Voy a citarte en mis clases de Kant para ver si armo pleito con cierta persona que ya conoces, va a estar divertido.

Miguel Tormentas dijo...

hola, esto me lee?

Miguel Tormentas dijo...

ya por fin

decía, qué bueno que el proyecto modernno asuma las críticas y continúe

Begüé dijo...

fuck u

Germán dijo...

Hola, tarde, pero seguro. Me ha encantado tu artículo así que lo he enlazado en otro que he escrito sobre el tema en http://degermanideliramentis.blogspirit.com

rlilloy dijo...

en primer lugar deberias sacar todos esos popup ridiculos ofreciendo sms,etc, creo que son tus contadores.
"Si podemos aceptar nuestras pasiones y encaminarlas hacía algo racional, es posible que lleguemos a un nuevo humanismo."
Eso lo dijeron los clasicos, santo tomas , nada nuevo bajo el sol.
Otra cosa si quieres ser escritor menos verborragia