miércoles, marzo 21, 2007

Luego de la Postmodernidad: la filosofia de la paranoia, mas verdad y menos metodo

Abstract: ¿Es posible hacer filosofía después del S. XX? Al contrario de lo que se piensa, este tiempo no esta caracterizado por un nihilismo o subjetivismo, sino que incluso tenemos una gran cantidad de métodos para investigar, un academicismo, el problema es que las exigencias epistemológicas son tales que hemos abandonado el interés de hacer propuestas filosóficas relevantes, parece que el filósofo hace filosofía por hacer filosofía (historiografía y hermenéutica) ya no busca la verdad.

Si hace un siglo Husserl dijo que debiamos volver a las cosas mismas, y poco tiempo después Heidegger denuncio "el olvido del ser", creo que en este siglo bien podriamos denunciar: "el olvido de la verdad".
Creo que los filósofos estamos bastante conscientes de este problema, pero no es algo exclusivo de esta ciencia, el problema incluye a los artistas que no saben que hacer más por no saber que es arte, en estudios sociológicos, en la antropología donde se carecen de criterios de objetividad cultural o incluso en la psicología porque realmente "nadie esta sano y no podemos decir lo que eso sea".
No se trata de un nihilismo epistemológico, sino más bien de un agnosticismo. Seguramente habrá una verdad, pero no tenemos forma de conocerla. No se dejen confundir, no se trata de la denuncia kanteana de que no se puede conocer el noumeno, al parecer ya nos quedo claro que el noumeno es incognoscible y no tenemos la más minina intención de saber lo que eso sea. Tendremos que conformarnos con el fenómeno, sin embargo ese "fenómeno" de la experiencia esta limitado por nuestra misma forma de conocimiento, no por una limitación psicologista como la que venció el mismo Husserl sino por una limitación hermenéutica. Ahora bien la hermenéutica no propone como lo hacen los determinismos psicológicos que estemos atrapados en una estructura interna de la cual no podamos salir o razonar de otra forma, propone en cambio que todo acto de conocimiento o apropiación esta limitida (no determinada) por nuestra forma de percibir el mundo, nuestros supuestos culturales, nuestro pasado, etc.
El conocimiento, dice la hermenéutica, es posible, pero teniendo en cuenta siempre que el que conoce es un lector que vive en un tiempo y espacio determinado con una lengua determinada. La hermenéutica no cierra el campo de conocimiento sino justamente lo que pretende es lo contrario, abrir un "horizonte de interpretación" y "un círculo hermenéutico".
Lo que hace la hermenéutica es poner una nueva exigencia para el conocimiento, quien quiera conocer (lo que sea), debe empezar por comprenderse así mismo. Así pues la hermenéutica no es limite teórico, no dice que no se puede conocer, es más bien un límite práctico pues al menos nos exige más tiempo y dedicación.
Esta petición metodológica es al mismo tiempo un requisito y una ventaja para hacer filosofía hoy en día, pues se obtiene un conocimiento si no "más objetivo" al menos "menos subjetivo", pues se tiene en cuenta al propio observador, al modo como lo haría el observador del principio de Heissemberg que tiene que alterar ciertas condiciones para poder observar.
Me parece que la hermenéutica ha sido un importante paso en el conocimiento y sin embargo ha tenido algunos efectos colaterales. Por ejemplo que muchos se quedan en el estudio del sujeto o en los fenómenos del sujeto y nunca llegan a la elaboración de teorías comprensibles ya no digamos de la realidad sino al menos de algún aspecto de ella.
A esto debemos añadirle algunas nuevas peticiones metodológicas. Por ejemplo el análisis lingüístico, pues debemos diseccionar lo que decimos, para poder decir cualquier cosa. También el análisis gnoseológico o cultural pues para usar cualquier idea detrás de las palabras debemos de conocer bien su proveniencia.
Es decir, si queremos estudiar cualquier objeto de la realidad, las exigencias postmodernas de la ciencia son: la comprensión del individuo que va a estudiar el objeto (cortesía de la fenomenología y la hermenéutica, Husserl, Heidegger, Gadamer, Ricoeur), el estudio del lenguaje que se va a usar para el estudio (cortesía del positivismo lógico y la analítica, Carnap, Russell, Wittgenstein) y el estudio o más bien la deconstrucción de las concepciones culturales (cortesía de la postmodernidad Derrida, Foucalt, Baudrillard, Deleuze, tan sólo por mencionar algunos).
Para cuando el investigador termine este trabajo preeliminar de requisitos epistemológicos (si es que puede terminar) entonces ya puede dedicarse a estudiar el objeto que pretendía estudiar... Ah no, permitame, falta otra cosita.
En los últimos años de la investigación se ha generado otro requisito metodológico, este es de carácter procedural. Se trata del uso adecuado de las herramientas de investigación: las citas. Los investigadores deben conocer bien que autores o corrientes han tratado su tema previamente, haber leido las obras más relevantes y conocer los métodos de citación adecuados, además de que convenientemente se debe conocer la lengua del autor, y aún así se debe tener en consideración un análisis hermenéutico, analítico y deconstruccionista del autor mismo, es decir repetir los pasos uno, dos y tres en cada autor que haya tratado previamente el tema a estudiar. Una vez que se han repetido los análisis hermenéuticos, analíticos y postmodernos en todos los autores que han tratado el tema entonces si, ya está uno listo para abordar el objeto de estudio.
Para cuando este haya logrado esto seguramente habrán pasado ya algunos años, en lo que debió haber obtenido los siguientes resultados: aprendió los idiomas convenientes a los autores que tratan su tema, conoció no sólo los autores primarios sino los secundarios y sus respectivos comentadores, agotó de la mejor posible la bibliografía, hizo los análisis correspondientes y además tomo psicoanálisis para no estar prejuiciado y domina usted su historia personal y sus prejuicios personales.
Con respecto a la bibliografía debemos comentar que nunca en la historia del mundo se tuvo tal acceso a la información, hoy en día hay más textos de filosofía en más idiomas y con mejor disponibilidad que nunca antes en la historia, por lo cual otra pequeña exigencia extra de la metodología filosófica del S. XXI es que naturalmente usted consulte este acervo y domine los medios bibliográficos físicos y reales de su trabajo, en varios idiomas por supuesto.
Pareciera que todas estas cosas que pretendían ahorrarnos tiempo, y lograr mejores resultados con la menor cantidad de prejucios lo único que han logrado es que no se haga nada en absoluto, o al menos no más que historiografía y hermenéuticas de nimiedades. Aquí es el punto donde aparece el fantasma de la super-especialización, ante la imposibilidad de un conocimiento holístico los filósofos nos hemos quedado en el análisis de solamente los ladrillos de toda una ciudad, eso hablando de los más optimistas, los pesimistas se limitan a decir que es imposible.
Aún así yo creo que incluso el más postmoderno de nuestro siglo no es el más escéptico de los escépticos que ha habido a lo largo de la historia, yo no creo que alguien diría que el conocimiento es imposible o que no nos podemos comunicar, hace tan sólo falta mostrarle la maravilla de la internet para probar lo contrario. No es que no se pueda conocer, es que nadie quiere hacerlo. Por un lado por que asequir un conocimiento nuevo nunca había implicado tantas exigencias metodológicas como antes en la historia, y por el otro porque la accesibilidad de la información hoy en día es tal que hace falta teclear una pregunta en google para obtener una respuesta, que bien podría haber una mejor, pero esa respuesta mejor no nos interesa por que ya tenemos una.
Por eso no hablo de un nihilismo o un escepticismo epistemológico sino de un agnosticismo, donde se sabe que la verdad esta allí, pero realmente no nos interesa mucho averiguarla porque es muy difícil o porque nos contentamos con saber solamente una cosa del mundo y nada más.
Por eso estamos inundados de tesis historiográficas, por eso cuando se le pregunta a un filósofo ¿qué piensa él? seguramente le contará historias de otros tiempos en los que los filósofos tenían teorías sobre el mundo-ingenuas eso sí- pero al fin del acabo teorías.
El peor de los crimenes en el S. XXI no es estar equivocado, ni tampoco tener razón (si se trata al menos de una trivialidad), sino creer que se puede decir algo relevante, algo sobre la muerte, la vida, el amor, el arte, Dios, el ser. Esto es porque hacer una teoría holista implica hacer todos los estudios ya mencionados y de entrada se supone que nadie podría lograr algo así por razones prácticas (!) no teóricas.
En el S. XXI ya no hay una verdad que se pueda develar, nos contentamos abrazando escombros de lo que nos quedo del palacio del conocimiento que se derrumbo en la modernidad en vez de intentar construirnos al menos una casita.
Por nuestro afán de objetividad y método hemos olvidado que hay una verdad allí afuera que todavía podemos descubrir, sobre el mundo y sobre el hombre y nos contentamos con decir lo que ya dijeron otros antes que nosotros.
La filosofía de la sospecha de la cual emergió la postmodernidad nos hizó dudar de los supuestos que la modernidad pasó de alto, sin embargo fuimos muy lejos y pasamos de una filosofía de la sospecha de las instancias externas a una filosofía de la paranoía. No me lo tomen a mal, me parece que todos estos logros metodológicos le han dado un vigor y una fortaleza a la filosofía como nunca antes la habíamos tenido, soy partidario de la metodología, y me parece ingenuo el individuo que prescinde de ella, incluso creo que quizá finalmente se cumpla el sueño de que la filosofía podría tener el rigor de las ciencias exactas en algunos campos del conocimiento -esto bien se podría lograr cuando tengamos algo que decir y no solamente reglas para poder decir algo-, el siglo XX fue una nueva busqueda por nuevos métodos para hacer filosofía, eso fueron las más grandes corrientes, el existencialismo, la fenomenología, la hermenéutica, la filosofía del lenguaje y la postmodernidad, y finalmente no descubrimos solamente un método sino muchos, el problema es que ahora tenemos demasiado método y poca verdad.

6 comentarios:

Miguel Tormentas dijo...

venga la filosofía de calle, me peleaba con un amigo hace rato, le decía que era fascista intelectual porque no se metía a pelearse con cosas que creía estaban formuladas de manera burda (como un libro de autosuperación, o un colega dogmático), me dijo que si eso era el fascismo intelectual estaba más que dispuesto a aceptar que lo era

por último, la pesadilla de cortázar se volvió real, hoy existen más escritores que lectores, pobres solipsistas bloggeros

nunca tantos le habían debido tan poco a tantos

Pollo existencial dijo...

Si alguien leyó este post, seguramente no le va a gustar precisamente por la misma razón que se critica en este mismo texto y por la que no se hace más filosofía hoy en día, porque pretende decir algo más que hablar de ladrillos.

Miguel Tormentas dijo...

por cierto, lo de que hoy en día no existe la verdad se me hizo muy gastado y reaccionario

Pollo existencial dijo...

Aaaaaah! Justamente dices lo que no queria que se entendiera, ese lugar común de "no hay verdad en la postmodernidad", "mi verdad, tu verdad".
Por eso insistí con que no era un nihilismo ni un subjetivismo, sino una apatía epistemológica, más bien lo que se dice es: "seguramente hay una verdad, pero tenemos google con eso basta" o "tenemos algunas respuestas y otras no, y seguramente podríamos obtener las respuestas de las que no sabemos pero sería muy difícil".

Miguel Tormentas dijo...

estimados co-lectores, lo de ladrillos se refiere a Wittgenstein, lo dejó como referencia culta porque cada día es menos majadero y más exquisito, que le cambie de nombre a su blog!

Anónimo dijo...

heinsenberg, foucault
no como se dijo en el post