sábado, marzo 17, 2007

Existencialista. Una mañana me di cuenta lo que era

Una mañana me di cuenta lo que era. Iba manejando en el carro, con los jeans y el sueter negro, esperando a beber mi café, con los libros de Kierkegaard en el asiento de atrás y toqueteando en el volante los ritmos que destrozaba con su Sax John Coltrane. No, no fue broma, esto me sucedio en verdad, sin darme todos los elementos se habían dispuesto para que yo, aquella mañana cobrará consciencia de lo que realmente era. En algún momento salio el gusto por la bateria, luego sin saberlo comencé a sacar los ritmos de Jazz, en algún momento conseguí el abrigo decimonónico, y en otro el sueter negro. Siempre fui adicto al café y sin notarlo Kierkegaard se ubico en mi vida, ya lo único que me faltaba era que anduviera recitando a Keruac con mis bongos para completar la caricatura.
En efecto todos estos elementos no son más que una exageración de lo que conocemos como "existencialista", apenas epifenómenos casuales que si alguien imitará en repetición en prenda y actitud podría pretender pasarse por uno más. Sin embargo en mi no fueron elementos caricaturizados: eran reales, todo aquello era parte de mi vida, y se habían precipitado de una forma o en otra, para que en una mañana me diera cuenta de lo que era.
Por supuesto que antes de aquel día, yo hubiera dado una respuesta afirmativa a la pregunta: ¿eres existencilista? ¡Por supuesto que soy existencialista! Llevo dos años estudiando Kierkegaard y de eso estoy haciendo mi tesis. Sin embargo, esta hubiera sido una respuesta que diera cuenta de una simple postura intelectual. Conocía pero no sabía.
En el fondo siempre fuí existencialista, solamente que no sabía lo que era ser existencialista. No tuve que leer a Camus para ser un extranjero, yo soy un extranjero. Siempre he sido extranjero en casa, fuera de ella, y en donde sea.
Curiosamente lo único que no tengo de la caricatura de existencialista es su connotado pesimismo. En algún momento adquirí una forma testarudamente optimista de la realidad, reservando los periodos de desesperación y tristeza solamente a los ojos de la soledad. Quien sabe de estas cuestiones puede decir perfectamente que para ser existencialista no hace falta ser pesimista, contrario a la opinión generalizada, más aún el existencialismo nació siendo una respuesta positiva, a pesar de los oscuros y densos valles que toda la corriente posee.
A final de cuentas ¿qué es eso de ser existencialista? Se podría decir: preguntarse por el sentido de la existencia. Eso no es suficiente, todas las personas lo hacen. La diferencia consiste más bien en que el existencialista se pregunta siempre por el sentido de la existencia. En el funeral como la hacen todos, pero también y más notoriamente cuando no lo hace nadie en la fiesta, en la mañana, al despertar y al dormir, en la penumbra y en la luz, en lo dulce y en lo amargo. En ese preguntarse siempre por la existencia, también se le va contestarse siempre por la existencia, pues cada segundo de respiro y de reflexión es decir un "sí", a lo que sea que sea existir.
El existencialista puede ser el tipo más sobrio o el más burlón, y generalmente será justo lo contrario a lo que la circunstancia requiera socialmente, pues solamente con el contraste podemos notar lo absurdo de muchas de nuestras actitudes y por tanto que las cosas se pueden hacer de otro modo.
El último ingrediente del existencialista es el compromiso con su propia teoría de la existencia. Este individuo debe estar dispuesto a dejarlo todo por lo que piensa, no tanto porque exista una suerte de exigencia consecuencial, un existencialista sabe que no hay ningún verdadero compromiso con el conocimiento, sino más bien hay un compromiso con la propia existencia. Así pues hay muchos existencialistas que lo son sin saberlo, que la vida se les va pescando su propio compromiso con la existencia, para algunos será el deporte, para otros una familia, pero para un existencialista profesional es la teoría sobre la propia existencia. Así algunos existencialistas pueden ser los más alegres de las fiestas, y al mismo tiempo ser los tipos más solitarios como le sucedio al maestro danés, y continuamente muchos de nosotros repetimos su ejemplo sin siquiera saberlo.
Así pues me encuentro ahora mismo asumiendo lo que conocía que era, pero no que sabía que era. Expresamente se debe ser lo que es, ni estar orgulloso ni sentirse avergonzado, justo la medida de la proporción.
Para algunos pensar todos los días acerca del propósito de la existencia, todos los días acerca de la muerte y sobre Dios, podría ser la peor de las tragedías, y aunque tiene sus días desolados a veces cuando se presenta un cielo cargado de detalles enmarcado por robustos y floridos árboles en plena primavera y la melodramática escena de cornizas repletas de cuervos en una escena épico-dramática. es entonces que uno cobra consciencia de su propia consciencia, se contempla que es posible apreciar y no sólo eso sino jugar con los sentimientos y la imaginación asociando aquello con el amor y la alegría del mundo. Justo gracias a esta condena que para algunos es ser un ser reflexivo cotidiano de la existencia que nos permite ese drama que es pensar sobre nuestra propia finitud y muerte, y resulta trágico no porque dejar de existir represente algo en absoluto sino porque precisamente esta vida es tan hermosa.

7 comentarios:

charp dijo...

Cabe recordar que también hay existencialistas tipo marcel, nada pesimistas y con una visión del mundo nada distante a la de un tiernoosito cariñosito. El existencialismo, pues , admite varias gradaciones entre el optimismo y el pesimisto.

Por otra parte, yo tengo serias renuencias en considerar a Kierkegaard como a un filósofo existencialista. Kierkegaard nunca habló de existencialismo; el término existencia en su filosofía aparece, con un uso sistemático en su obra, únicamente en el Postrcritpum, pero aun así, me parece que en todo caso sería más acertado decir que Kierkegaard es el filósofo de la subjetividad.

A final de cuentas el único que se reconoció plenamente como existencialista fue Sartre. Camus sólo lo hizo durante un tiempo por compadrazgo.

charp dijo...

Perdón, sé que puede parecer un poco horrible de mi parte ser el primero que postea después que has cambiado el título de tu blog, y decir que no pienso que K. sea existencialista. Aclaro: el post en sí me gustó.

Guillermo dijo...

Beatnickcito.

Anónimo dijo...

Concuerdo con charp en una cosa: cuando más Kierkegaard es proto-existencialista; disiento de él en otra: para estar escribiendo una tesis sobre Kierkegaard, tu definición de existencialismo es, por decirlo decentemente, pueril... Ergo, no me gustó el post.

Jefe Existencialista dijo...

No te gusto pero si le entendiste. Justo me quejaba de que me habia convertido en la caricatura del existencialista. El existencialismo en definitiva no es el sueter negro!

AleEle dijo...

y en el fondo no todos los filosofos tienen una carga existencial?... el existencialismo es la exageración de esa carga o qué?

eso ha rondado mi cabeza ultimamente, tanto dilema para llamar o no existencialista a alguien!!

Pai dijo...

pues si como dices tu mi buen cava todos somos existencialistas.......no creo que sea cosa solo de los filosofos...claro que hay sus excepciones pero en algun punto a todos nos entra duro el existencialismo....de K. no puedo opinar aún, pero siendo que es un autor tan mencionado en este blog al que paso casi....siempre, pues ya me puse a leer jejejeje
luego podre tener un poquito mas de criterio para leerte no?

a mi me da gusto que te hayas encontrado otra parte de tu identidad..... (ja, no es mentira, porque casi siempre te digo que me da gusto...pero es real, si me da)