viernes, marzo 30, 2007

Incomunicabilidad

Se me fregó el celular, así que usare otro número no sé si permanentemene. Luego paso el nuevo número o en mi casa preguntan por él.

miércoles, marzo 28, 2007

Cómo ser un genio de la filosofía (o de otras disciplinas)

Antes de comenzar esta breve discusión quisiera aclarar una hipotética duda que un buen intencionado lector podría hacer: si pretende ud. decir ¿cómo hacer para ser un genio de la filosofía? es porque usted sabe como hacerlo y seguramente es uno. Al respecto debo responder con humildad que no soy un genio de la filosofía, al menos no todavía si es que llego a lograrlo, pero que al menos podría tener algunas intuiciones que podrían sugerirlo, si son correctas o equivocadas serán corroboradas por el tiempo.
Se suele pensar que la genialidad es algo "innato", caracterizado especialmente por un don que otorga al individuo una inteligencia aguda de tal modo que puede notar sutilezas que otros suelen pasar desapercibidos. Si bien es cierto que algunas personas poseen características desde nacimiento que facilitan sus labores y logran que puedan dar soluciones novedosas a problemas viejos, la verdad es que ha habido también muchos individuos a lo largo de la historia que no nacieron particularmente favorecidos y que hoy llamamos genios.
En algún lugar anterior de esta misma bitácora alguna vez señalé que si hay algo de original y genial en un autor no se debe tanto a su inteligencia sino a su prudencia. Esta misma aseveración me llevó a decir que un verdadero dotado es alguien que puede obrar de forma prudente, hacer lo indicado, en el momento correcto, con la persona correcta. Nada me hace pensar más en un genio que un comediante, pues se requiere un difícil equlibrio entre inteligencia, carisma, gracia y habilidad para poder hacer reír a una persona. Con esta teoría Tormentas me torció el brazo para decir que "Gus Rodriguez" el que le escribe los chistes a Derbez era un genio, sin embargo el buen Gus no tiene el talento para contar los chistes solo para imaginarlos, por lo que un verdadero genio sería alguien que idea y realiza sus propios chistes. En ese sentido un genio sería por ejemplo Germán Valdez Tin Tan, quien estaba dotado de un carisma, un talento y un humor inigualable, a tal grado que nadie que haya visto alguna vez una interpretación suya podría rebatir que se trata de un genio de la comedia.
Sin embargo la filosofía es atemporal, justamente lo que busca es encontrar las verdades que se mantienen a lo largo de la historia, su campo de estudio se ubica en lo universal, en lo común del ser aún para los fenomenólogos quienes buscan lo común en la experiencia.
Algo novedoso en la filosofía podría no ser un argumento ingenioso, más aún pocas veces dichos argumentos suelen ser "geniales", sino que más bien los argumentos o aportaciones que consideramos geniales no son fruto de una mente espontáneamente creativa (salvo raras excepciones como Wittgenstein) sin que haya conocido los problemas anteriores a su tiempo (o de lo contrario habría habitualmente muchos genios de la filosofía sin que hayan estudiado filosofía).
Esto no sucede, los genios de la ciencia o de la filosofía suelen ser individuos que han estudiado laboriosamente un problema agotando del mejor modo posible todas las respuestas anteriores y dando con una nueva que no se había visto antes.
Como se puede notar esto implica mucho más estudio que inspiración. Los ejemplos de genios de la filosofía son elocuentes, y a pesar de que muchos de ellos tuvieron una mente privilegiada lo que realmente los condujo a una innovación del pensamiento no fueron simplemente sus intuiciones brillantes, sino dichas intuiciones sobre el estudio de un tema pertinente. Pensemos en Aristóteles que conocía toda la argumentación filosófica de su tiempo y comienza siempre con un análisis de las respuestas dadas por los antiguos, lo mismo podemos decir de Tomás de Aquino o de Emanuel Kant.
Ahora bien tener cualidades naturales para la filosofía ayuda mucho para ser un genio, conocer toda la argumentación de un problema filosófico (lo cual implica mucho trabajo) ayuda para ser un genio sin embargo estas no son condiciones necesarias para ser un genio.
Pensemos en los comentadores filosóficos, a menos de que uno sea un comentador de un gran autor es difícil que se piense que sea un genio. Por ejemplo Averroes, pero Averroes fue "EL" comentador de Aristóteles, ¿cuantos más puede haber? Podemos leer algunos grandes críticos en virtud de que fueron comentadores, como lo fue Marx de Hegel por ejemplo. Sin embargo estos casos son raros, lo cotidiano en los comentadores es que sean poco conocidos aunque sean mentes brillantes y que conozcan toda la argumentación de un problema filosófico (en este caso un autor).
Estos ejemplos sugieren que no es suficiente los atributos naturales y agotar un problema filosófico, hace falta algo más, algo que distingue a los genios de los buenos filósofos.
Ese algo más es algo muy sencillo y al mismo tiempo complicado. Se trata de la "pertinencia". En la historia de la filosofía se han dado ejemplos de mentes agudísimas, que conocieron casi todo lo que había que saber de la argumentación de su tiempo, que escribieron ingeniosisimas obras y que sin embargo no consideramos como genios. Tal es el caso de Georg Christoph Lichtenberg, uno de los mejores escritores filosóficos que yo he podido leer y que sin embargo poca gente conoce. Es poco conocido porque voluntariamente nunca quizo escribir nada "pertinente" para la historia de la filosofía, su estilo aforístico pretendía ser más irónico que propositivo, y no es que los irónicos no puedan pasar a la historia (Kierkegaard, Nietzsche) sino que Lichtemberg no se interesaba por criticar realmente nada. En la introducción a sus aforismos que dirigió Villoro, este señala que Shopenhauer toma gran parte de las ideas de Lichtemberg para el mundo como voluntad y representación y grandes lumbreras del saber como el mismo Kant lo señala como uno de los mejores filósofos de su tiempo.
El problema con Lichtemberg al igual que muchos comentadores y muchos filósofos es que nunca quisieron decir nada "pertinente". No es que Lichtemberg ni estos filósofos no hayan podido, Lichtemberg tenía la capacidad y el conocimiento para hacerlo como muchos pensadores la han tenido. Lo que sucede es que a Lichtemberg nunca se interesó por hacerlo.
Es algo paradójico, la gente que estudia filosofía suele escoger estudiar filosofía por puro gusto. Incluso la elección de temas de tesis en esta disciplina suele decidirse por los intereses del estudiante y no porque haga falta estudiar un tema. Sin embargo la filosofía que permanece, la que estudiamos y le vemos algún valor es la que tuvo alguna relevancia en la historia del pensamiento, ya fuese porque resolvió un problema de su tiempo, aportó un enfoque que no se había considerado o era una propuesta temática novedosa.
En los primeros siglos de la filosofía era más fácil decir algo pertinente que ahora, por que se habían dicho menos cosas, pero para tiempos de Aristóteles proponer alguna novedad ya representaba una cierta dificultad. Tanto más la representa ahora.
La pregunta para los filósofos es la siguiente: ¿deseas enfocar tu carrera en virtud de tus intereses o en virtud de los intereses de la colectividad? ¿Deseas responder preguntas para ti mismo o para los demás?
No es necesariamente una disyuntiva, alguien podría interesarse por lo mismo que se ha interesado la filosofía de los últimos tiempos, sin embargo lo común es encontrar que los filósofos se interesan por sus caprichos intelectuales. Por estudiar su libro favorito, por hacer observaciones ingeniosas, por estudiar obras o épocas afines a sus gustos.
Es la diferencia entre un schollar y un filósofo, el schollar desea el saber por el saber, el conocimiento en virtud de sus gustos, para mostrarse como un erudito así mismo o a los demás por lo que se interesa por autores y temas de moda y no tanto relevantes, es finalmente un devorador de datos enfocado a su propia satisfacción. No quiero decir que esto sea inmoral, para algunas personas esto puede ser muy provechoso y útil, lo que quiero decir es que esto no es filosofía.
Poder recitar la crítica de la razón pura de memoria en alemán no tiene ningún sentido si ese conocimiento no tiene una utilidad, no una "utilidad práctica" sino la utilidad para la cual fue hecha la filosofía: conocer la verdad.
Un filósofo que ha renunciado a la búsqueda de la verdad no se puede llamar realmente filósofo, es un esteta intelectual que le gusta hablar de libros para impresionar a sus visitas.
Lichtemberg es pues un genio del conocimiento, pero lamentablemente no es un genio de la filosofía. Wittgenstein que sabía mucho menos filosofía que Lichtemberg se ocupó de un problema real al que le pudo dar una solución novedosa a pesar de sus carencias metodológicas. Wittgenstein es un genio de la filosofía.
Cada vez hay menos filósofos y más schollars porque en nuestro tiempo pocos son los que creen que se puede encontrar alguna verdad, quienes se suelen interesar en la filosofía no son más que nietzscheanos de café que les gusta "debrayar" (como se usa la palabra coloquialmente en nuestro país) tan sólo por un goce estético. Para estas personas hacer filosofía no es una profesión, sino un divertimento como ir al cine y hacer yoga.
Los verdaderamente filósofos buscan responder una duda concreta dando una respuesta concreta, quien se divierte en sus propios pensamientos no es más que un esteta del saber, pero quien se entrega a resolver una duda que atañe al genero, quien puede decir algo que no se había dicho de una manera que no se había hecho, quien nos acerca un poco más a la verdad es realmente un filósofo.

viernes, marzo 23, 2007

La vida que esta simulada

Cuando Memo Nuñez en su blog simuló que viajaba por el mundo, no me interesó saber si era cierto o no. No fue una pretensión, simplemente no me interesó como de hecho no le interesó a mucha gente, y cuando supe del ardid no me molestó, sino en cambio lo goce, más que si Memo se hubiera ido en realidad de viaje. Lo mismo me sucedió cuando el mismo Memo, simuló escribir el blog de un venerado profesor de la Panamericana, luego admitiendo que todo fue un engaño; sin embargo, yo nunca quedé convencido de que esto no fuera otro ardid. Finalmente eso nunca me importó demasiado y continuo leyendo dicho blog como si fuera del propio Doctor Zagal, sea o no sea de su autoría (nótese además que el blog se llama explícitamente "apócrifos" de Zagal, sin saber si se trata de textos esotéricos del Doctor Zagal, escritos por alguien más, o ambos).
Cuando Miguel Tormentas expuso: los estadios del mesenyer pensé que se trataba de una de nuestros habituales escándalos de que "vivimos atrapados por el mesenyer". Tormentas iba un poco más a fondo, no es que vivamos atrapados en el mesenyer, es que vivimos en-el-mesenyer, no por que estemos conectados las 24 horas, sino porque aun cuando no estamos conectados sucesos de nuestra vida paralelos a nosotros mismos acontecen en el mesenyer como por ejemplo la discusión que tuvieron dos amigos hace dos días acerca de mis posiciones filosóficas. Tormentas incluso fue un poco tibio en su comentario, ubicando al mesenyer como un simulacro del segundo tipo o audazmente quizá del tercero (consultese esta tipología en su post), siendo que a partir de lo comentado anteriormente, la realidad se ha diluido entre el mesenyer y el no-mesenyer.
Esta actitud no me parece exclusiva de un reducido grupo "patológico" de adictos a la red, sino que cualquier persona que se "mediatice" a través de la red no posee una presencia simulada, sino una existencia simulada y después una realidad autónoma y propia. Por ejemplo cuando nos enteramos que alguien tiene novio/a por sus fotos de hi5, por que conocemos los gustos y/u obras musicales de alguien por su myspace, o por que hablamos con ellos por Msn. Para algunos resulta incomprensible la inexistencia de algunas personas que se rehusan a tener msn. Por ejemplo he conocido de casos de personas que olvidan la existencia de amigos suyos porque no los ven cotidianamente en internet. La tragedia se extiende en muchas dimensiones, por ejemplo cuando en una ocasión Plaqueta de algún modo se vio paralizada en su existencia ya que no pudo hablar de su existencia (no virtual sino real que es el blog) al hablar con "un chairo guapetón" que desconocía el mundo de la internet. Su consuelo fue el siguiente: "Lo único bueno es que como no le gusta internet puedo escribir de él y nunca se va a enterar." Pero lo único malo es que no puede escribir de muchas personas que sí conocen su blog por que se van a enterar.
He aquí un motivo por el cual la existencia de Plaqueta es virtual, porque en el "mundo real" (uso esta distinción solamente como nominal o formal ya que no existe) ella es un simulacro de su blog, y en el blog es un simulacro de su vida real.
De igual si yo uso el nombre: "Tamara de Anda", es posible que muchas personas no sepan que me refiero a la misma Plaqueta, y vergonzoso resulta que al conocerse la gente de internet deba usar su nombre de blog, ya que nuestro nombre real es un simulacro de nuestro nombre de blog.
Está simulación ya se ha canonizado, cuando la revista Times decidió que la persona del año fueras "Tu", y aunque eso no tiene ningún significado, los bloggueros (me incluyó) nos sentimos reconocidos en nuestro trabajo. El simulacro fue tan lejos que en la portada de la revista pusieron una ventana "simulada" de Youtube con un material reflejante para que pudieras verte (Youtube es una simulación de la televisión, que es una simulación de la realidad). Esta Revista ha escogido como persona del año a personajes distinguidos como el Papa Juan Pablo II, Mahatma Ghandi, Bono, Bill Clinton, Martin Luther King por igual que a George W. Bush (dos veces), Joseph Stalin, y Adolf Hitler. Lista de personas del año. Por cierto: Gracias por la distinción que nadie quería. "Persona del año" es un simulacro nuevamente, una simulación que no quiere decir nada.
Sería injusto citar tantos ejemplos sin incluir experiencias de mi propia vida, tengo un repertorio amplio de historias. Por ejemplo cuando mi familia dijo que "gracias al blog pudieron finalmente conocerme", cuando en ocasiones me llaman a comer por Msn, que el blog "me hizo cambiar", y por último no quiero pasar de alto la inaudita cantidad de relaciones personales que he establecido gracias a la internet. Para mi la lectura del "Baudrillard para principiantes" (una historieta que es el simulacro de un libro), y las ideas allí contenidas no me parecieron escandalosas como suele catalogarse su pensamiento, sino una realidad cotidiana y preocupante. Tanto así que justamente en este momento me encuentro haciendo una simulación y tu te encuentras haciendo otra, la simulación del escritor y del lector (a través de un medio virtual), de que me conoces y de que te conozco, a través de un medio que destruye cualquier símbolo. Quizá el blog sea lo peor que le haya pasado al mundo y durante los años esto se ira comprobando, porque si ya de por si los medios masivos destruían cualquier símbolo, a través de comerciales, noticieros y pasarelas de modas ahora cualquier individuo es libre de destruir la realidad construyendo la propia a voluntad hasta que ya no quede ninguna diferencia entre real/virtual, o en otras palabras hasta que se haya destruido toda la realidad (si es que todavía queda algo por destruir).

miércoles, marzo 21, 2007

Metafora veloz para entender la anterior entrada

Es preferible un niño que obtiene una conclusion filosofica del mundo aunque este equivocado, a una discusion entre sabios academicos por la correcta interpretación del concepto de metafora en Ricoeur aunque esten en lo cierto.

Luego de la Postmodernidad: la filosofia de la paranoia, mas verdad y menos metodo

Abstract: ¿Es posible hacer filosofía después del S. XX? Al contrario de lo que se piensa, este tiempo no esta caracterizado por un nihilismo o subjetivismo, sino que incluso tenemos una gran cantidad de métodos para investigar, un academicismo, el problema es que las exigencias epistemológicas son tales que hemos abandonado el interés de hacer propuestas filosóficas relevantes, parece que el filósofo hace filosofía por hacer filosofía (historiografía y hermenéutica) ya no busca la verdad.

Si hace un siglo Husserl dijo que debiamos volver a las cosas mismas, y poco tiempo después Heidegger denuncio "el olvido del ser", creo que en este siglo bien podriamos denunciar: "el olvido de la verdad".
Creo que los filósofos estamos bastante conscientes de este problema, pero no es algo exclusivo de esta ciencia, el problema incluye a los artistas que no saben que hacer más por no saber que es arte, en estudios sociológicos, en la antropología donde se carecen de criterios de objetividad cultural o incluso en la psicología porque realmente "nadie esta sano y no podemos decir lo que eso sea".
No se trata de un nihilismo epistemológico, sino más bien de un agnosticismo. Seguramente habrá una verdad, pero no tenemos forma de conocerla. No se dejen confundir, no se trata de la denuncia kanteana de que no se puede conocer el noumeno, al parecer ya nos quedo claro que el noumeno es incognoscible y no tenemos la más minina intención de saber lo que eso sea. Tendremos que conformarnos con el fenómeno, sin embargo ese "fenómeno" de la experiencia esta limitado por nuestra misma forma de conocimiento, no por una limitación psicologista como la que venció el mismo Husserl sino por una limitación hermenéutica. Ahora bien la hermenéutica no propone como lo hacen los determinismos psicológicos que estemos atrapados en una estructura interna de la cual no podamos salir o razonar de otra forma, propone en cambio que todo acto de conocimiento o apropiación esta limitida (no determinada) por nuestra forma de percibir el mundo, nuestros supuestos culturales, nuestro pasado, etc.
El conocimiento, dice la hermenéutica, es posible, pero teniendo en cuenta siempre que el que conoce es un lector que vive en un tiempo y espacio determinado con una lengua determinada. La hermenéutica no cierra el campo de conocimiento sino justamente lo que pretende es lo contrario, abrir un "horizonte de interpretación" y "un círculo hermenéutico".
Lo que hace la hermenéutica es poner una nueva exigencia para el conocimiento, quien quiera conocer (lo que sea), debe empezar por comprenderse así mismo. Así pues la hermenéutica no es limite teórico, no dice que no se puede conocer, es más bien un límite práctico pues al menos nos exige más tiempo y dedicación.
Esta petición metodológica es al mismo tiempo un requisito y una ventaja para hacer filosofía hoy en día, pues se obtiene un conocimiento si no "más objetivo" al menos "menos subjetivo", pues se tiene en cuenta al propio observador, al modo como lo haría el observador del principio de Heissemberg que tiene que alterar ciertas condiciones para poder observar.
Me parece que la hermenéutica ha sido un importante paso en el conocimiento y sin embargo ha tenido algunos efectos colaterales. Por ejemplo que muchos se quedan en el estudio del sujeto o en los fenómenos del sujeto y nunca llegan a la elaboración de teorías comprensibles ya no digamos de la realidad sino al menos de algún aspecto de ella.
A esto debemos añadirle algunas nuevas peticiones metodológicas. Por ejemplo el análisis lingüístico, pues debemos diseccionar lo que decimos, para poder decir cualquier cosa. También el análisis gnoseológico o cultural pues para usar cualquier idea detrás de las palabras debemos de conocer bien su proveniencia.
Es decir, si queremos estudiar cualquier objeto de la realidad, las exigencias postmodernas de la ciencia son: la comprensión del individuo que va a estudiar el objeto (cortesía de la fenomenología y la hermenéutica, Husserl, Heidegger, Gadamer, Ricoeur), el estudio del lenguaje que se va a usar para el estudio (cortesía del positivismo lógico y la analítica, Carnap, Russell, Wittgenstein) y el estudio o más bien la deconstrucción de las concepciones culturales (cortesía de la postmodernidad Derrida, Foucalt, Baudrillard, Deleuze, tan sólo por mencionar algunos).
Para cuando el investigador termine este trabajo preeliminar de requisitos epistemológicos (si es que puede terminar) entonces ya puede dedicarse a estudiar el objeto que pretendía estudiar... Ah no, permitame, falta otra cosita.
En los últimos años de la investigación se ha generado otro requisito metodológico, este es de carácter procedural. Se trata del uso adecuado de las herramientas de investigación: las citas. Los investigadores deben conocer bien que autores o corrientes han tratado su tema previamente, haber leido las obras más relevantes y conocer los métodos de citación adecuados, además de que convenientemente se debe conocer la lengua del autor, y aún así se debe tener en consideración un análisis hermenéutico, analítico y deconstruccionista del autor mismo, es decir repetir los pasos uno, dos y tres en cada autor que haya tratado previamente el tema a estudiar. Una vez que se han repetido los análisis hermenéuticos, analíticos y postmodernos en todos los autores que han tratado el tema entonces si, ya está uno listo para abordar el objeto de estudio.
Para cuando este haya logrado esto seguramente habrán pasado ya algunos años, en lo que debió haber obtenido los siguientes resultados: aprendió los idiomas convenientes a los autores que tratan su tema, conoció no sólo los autores primarios sino los secundarios y sus respectivos comentadores, agotó de la mejor posible la bibliografía, hizo los análisis correspondientes y además tomo psicoanálisis para no estar prejuiciado y domina usted su historia personal y sus prejuicios personales.
Con respecto a la bibliografía debemos comentar que nunca en la historia del mundo se tuvo tal acceso a la información, hoy en día hay más textos de filosofía en más idiomas y con mejor disponibilidad que nunca antes en la historia, por lo cual otra pequeña exigencia extra de la metodología filosófica del S. XXI es que naturalmente usted consulte este acervo y domine los medios bibliográficos físicos y reales de su trabajo, en varios idiomas por supuesto.
Pareciera que todas estas cosas que pretendían ahorrarnos tiempo, y lograr mejores resultados con la menor cantidad de prejucios lo único que han logrado es que no se haga nada en absoluto, o al menos no más que historiografía y hermenéuticas de nimiedades. Aquí es el punto donde aparece el fantasma de la super-especialización, ante la imposibilidad de un conocimiento holístico los filósofos nos hemos quedado en el análisis de solamente los ladrillos de toda una ciudad, eso hablando de los más optimistas, los pesimistas se limitan a decir que es imposible.
Aún así yo creo que incluso el más postmoderno de nuestro siglo no es el más escéptico de los escépticos que ha habido a lo largo de la historia, yo no creo que alguien diría que el conocimiento es imposible o que no nos podemos comunicar, hace tan sólo falta mostrarle la maravilla de la internet para probar lo contrario. No es que no se pueda conocer, es que nadie quiere hacerlo. Por un lado por que asequir un conocimiento nuevo nunca había implicado tantas exigencias metodológicas como antes en la historia, y por el otro porque la accesibilidad de la información hoy en día es tal que hace falta teclear una pregunta en google para obtener una respuesta, que bien podría haber una mejor, pero esa respuesta mejor no nos interesa por que ya tenemos una.
Por eso no hablo de un nihilismo o un escepticismo epistemológico sino de un agnosticismo, donde se sabe que la verdad esta allí, pero realmente no nos interesa mucho averiguarla porque es muy difícil o porque nos contentamos con saber solamente una cosa del mundo y nada más.
Por eso estamos inundados de tesis historiográficas, por eso cuando se le pregunta a un filósofo ¿qué piensa él? seguramente le contará historias de otros tiempos en los que los filósofos tenían teorías sobre el mundo-ingenuas eso sí- pero al fin del acabo teorías.
El peor de los crimenes en el S. XXI no es estar equivocado, ni tampoco tener razón (si se trata al menos de una trivialidad), sino creer que se puede decir algo relevante, algo sobre la muerte, la vida, el amor, el arte, Dios, el ser. Esto es porque hacer una teoría holista implica hacer todos los estudios ya mencionados y de entrada se supone que nadie podría lograr algo así por razones prácticas (!) no teóricas.
En el S. XXI ya no hay una verdad que se pueda develar, nos contentamos abrazando escombros de lo que nos quedo del palacio del conocimiento que se derrumbo en la modernidad en vez de intentar construirnos al menos una casita.
Por nuestro afán de objetividad y método hemos olvidado que hay una verdad allí afuera que todavía podemos descubrir, sobre el mundo y sobre el hombre y nos contentamos con decir lo que ya dijeron otros antes que nosotros.
La filosofía de la sospecha de la cual emergió la postmodernidad nos hizó dudar de los supuestos que la modernidad pasó de alto, sin embargo fuimos muy lejos y pasamos de una filosofía de la sospecha de las instancias externas a una filosofía de la paranoía. No me lo tomen a mal, me parece que todos estos logros metodológicos le han dado un vigor y una fortaleza a la filosofía como nunca antes la habíamos tenido, soy partidario de la metodología, y me parece ingenuo el individuo que prescinde de ella, incluso creo que quizá finalmente se cumpla el sueño de que la filosofía podría tener el rigor de las ciencias exactas en algunos campos del conocimiento -esto bien se podría lograr cuando tengamos algo que decir y no solamente reglas para poder decir algo-, el siglo XX fue una nueva busqueda por nuevos métodos para hacer filosofía, eso fueron las más grandes corrientes, el existencialismo, la fenomenología, la hermenéutica, la filosofía del lenguaje y la postmodernidad, y finalmente no descubrimos solamente un método sino muchos, el problema es que ahora tenemos demasiado método y poca verdad.

sábado, marzo 17, 2007

Existencialista. Una mañana me di cuenta lo que era

Una mañana me di cuenta lo que era. Iba manejando en el carro, con los jeans y el sueter negro, esperando a beber mi café, con los libros de Kierkegaard en el asiento de atrás y toqueteando en el volante los ritmos que destrozaba con su Sax John Coltrane. No, no fue broma, esto me sucedio en verdad, sin darme todos los elementos se habían dispuesto para que yo, aquella mañana cobrará consciencia de lo que realmente era. En algún momento salio el gusto por la bateria, luego sin saberlo comencé a sacar los ritmos de Jazz, en algún momento conseguí el abrigo decimonónico, y en otro el sueter negro. Siempre fui adicto al café y sin notarlo Kierkegaard se ubico en mi vida, ya lo único que me faltaba era que anduviera recitando a Keruac con mis bongos para completar la caricatura.
En efecto todos estos elementos no son más que una exageración de lo que conocemos como "existencialista", apenas epifenómenos casuales que si alguien imitará en repetición en prenda y actitud podría pretender pasarse por uno más. Sin embargo en mi no fueron elementos caricaturizados: eran reales, todo aquello era parte de mi vida, y se habían precipitado de una forma o en otra, para que en una mañana me diera cuenta de lo que era.
Por supuesto que antes de aquel día, yo hubiera dado una respuesta afirmativa a la pregunta: ¿eres existencilista? ¡Por supuesto que soy existencialista! Llevo dos años estudiando Kierkegaard y de eso estoy haciendo mi tesis. Sin embargo, esta hubiera sido una respuesta que diera cuenta de una simple postura intelectual. Conocía pero no sabía.
En el fondo siempre fuí existencialista, solamente que no sabía lo que era ser existencialista. No tuve que leer a Camus para ser un extranjero, yo soy un extranjero. Siempre he sido extranjero en casa, fuera de ella, y en donde sea.
Curiosamente lo único que no tengo de la caricatura de existencialista es su connotado pesimismo. En algún momento adquirí una forma testarudamente optimista de la realidad, reservando los periodos de desesperación y tristeza solamente a los ojos de la soledad. Quien sabe de estas cuestiones puede decir perfectamente que para ser existencialista no hace falta ser pesimista, contrario a la opinión generalizada, más aún el existencialismo nació siendo una respuesta positiva, a pesar de los oscuros y densos valles que toda la corriente posee.
A final de cuentas ¿qué es eso de ser existencialista? Se podría decir: preguntarse por el sentido de la existencia. Eso no es suficiente, todas las personas lo hacen. La diferencia consiste más bien en que el existencialista se pregunta siempre por el sentido de la existencia. En el funeral como la hacen todos, pero también y más notoriamente cuando no lo hace nadie en la fiesta, en la mañana, al despertar y al dormir, en la penumbra y en la luz, en lo dulce y en lo amargo. En ese preguntarse siempre por la existencia, también se le va contestarse siempre por la existencia, pues cada segundo de respiro y de reflexión es decir un "sí", a lo que sea que sea existir.
El existencialista puede ser el tipo más sobrio o el más burlón, y generalmente será justo lo contrario a lo que la circunstancia requiera socialmente, pues solamente con el contraste podemos notar lo absurdo de muchas de nuestras actitudes y por tanto que las cosas se pueden hacer de otro modo.
El último ingrediente del existencialista es el compromiso con su propia teoría de la existencia. Este individuo debe estar dispuesto a dejarlo todo por lo que piensa, no tanto porque exista una suerte de exigencia consecuencial, un existencialista sabe que no hay ningún verdadero compromiso con el conocimiento, sino más bien hay un compromiso con la propia existencia. Así pues hay muchos existencialistas que lo son sin saberlo, que la vida se les va pescando su propio compromiso con la existencia, para algunos será el deporte, para otros una familia, pero para un existencialista profesional es la teoría sobre la propia existencia. Así algunos existencialistas pueden ser los más alegres de las fiestas, y al mismo tiempo ser los tipos más solitarios como le sucedio al maestro danés, y continuamente muchos de nosotros repetimos su ejemplo sin siquiera saberlo.
Así pues me encuentro ahora mismo asumiendo lo que conocía que era, pero no que sabía que era. Expresamente se debe ser lo que es, ni estar orgulloso ni sentirse avergonzado, justo la medida de la proporción.
Para algunos pensar todos los días acerca del propósito de la existencia, todos los días acerca de la muerte y sobre Dios, podría ser la peor de las tragedías, y aunque tiene sus días desolados a veces cuando se presenta un cielo cargado de detalles enmarcado por robustos y floridos árboles en plena primavera y la melodramática escena de cornizas repletas de cuervos en una escena épico-dramática. es entonces que uno cobra consciencia de su propia consciencia, se contempla que es posible apreciar y no sólo eso sino jugar con los sentimientos y la imaginación asociando aquello con el amor y la alegría del mundo. Justo gracias a esta condena que para algunos es ser un ser reflexivo cotidiano de la existencia que nos permite ese drama que es pensar sobre nuestra propia finitud y muerte, y resulta trágico no porque dejar de existir represente algo en absoluto sino porque precisamente esta vida es tan hermosa.

martes, marzo 13, 2007

El trabajo de los soñadores

No habría modo de tener una mejor sociedad si antes nadie imaginará que se puede lograr. La gente común se contenta en llevar su existencia del mejor modo posible con las reglas del juego vigentes, trabajan, algunos se casaran, otros estudiaran y en fin cada uno hará lo que más le conviene para alcanzar aquello que llamamos: "felicidad". Los soñadores no pertenecen a este grupo de personas, sino que se pasan los días, pensando, imaginando, dibujando, o escribiendo algún modo en que todo pueda ser mejor. Para ellos la busqueda de la felicidad no se puede hacer de forma pausada y racional sino que se avientan cada año, cadía día y cada instante en su mente a emprender obsesivamente aquello que algún día imaginaron.
A un soñador no se le puede pedir que deje de soñar, para ellos la constitución del mundo se forma en base de sueños, y si pueden soñaran sobre todo lo posible que se pueda soñar, siempre buscando lo mejor. Por lo mismo sería difícil satisfacerlos, pues: ¿qué cosa en el mundo puede estar a la altura de sus sueños?; ninguna. De allí que desarrollen un sentido crítico muy agudo y una capacidad de ver las cosas no mejor ni peor a la de los demás, sino simplemente distinta. Se les puede decir: es que a los soñadores no les gusta nada, no es que no les guste nada sino que todo puede estar mejor.
Su trabajo es precisamente ese, estar inconformes, vivir en una realidad que no es está sino en un lugar que se puede alcanzar solamente con la imaginación.
¿Quiere convencer a un soñador? No limite sus sueños, sino llevelo más lejos permitale encontrar un nuevo sueño, por que no hay modo de que dejen de soñar.
Por supuesto se puede aducir a la clásica crítica contra el soñador, que nunca pone pies en la tierra y finalmente sus sueños permanecen allí, flotando en un mar de ilusiones que nunca llega a concretarse. Un soñador eventualmente tiene que tomar una elección, una alternativa entre permanecer soñando o escoger uno de sus sueños; de preferencia el mejor de todos ellos y tratar de alcanzarlo, podría lograrlo y de conseguirlo se convertiría en un visionario.
¡Cuantos soñadores hemos visto desperdiciar sus ilusiones tendidos en una cama en un letargo infinito! No se trata simplemente de llenar el mundo con hamacas para que nos acostemos a idealizar hasta que se agote la especie, sino que una vez pasada la larga noche el soñador ponga el pie fuera del lecho y emprenda la búsqueda de aquello que vio. ¿No es este el tema del Quijote?, ¿no son estas nuestras grandes inspiraciones?, por un lado debemos combatir ese realismo acomodado que se contenta con sufrir lo menos posible, pero tampoco conviene un idealismo puro que nos mantenga en un mundo inexistente. Si podemos imaginar el mundo más bello y si podemos obrar sobre este mismo mundo; ¿por qué no convertir este mismo mundo en el más bello?
Cuando Marx dijo que no se debía hacer teoría sobre el mundo sino transformarlo, olvido que para decir esto mismo estaba haciendo una teoría; la teoría de transformar el mundo. Él dijo obreros del mundo unios, y yo digo soñadores del mundo unios. En cada rincón hay un pequeño soñador, que solamente necesita una pequeña chispa para destruirlo todo y construirlo todo de nuevo. Dejemoslo actuar, para que nosotros podamos soñar.

domingo, marzo 11, 2007

El dia C, dia de la comunidad Ibero

El 7 de marzo se celebró el día de la comunidad, según tengo entendido se celebra a Tomás de Aquino ese día, ¿por qué en la UP no se celebra nada? la verdad es que no me queda muy claro, pero en mi experiencia el día 2 de Octubre es más importante en la Panamericana (no por Tlatelolco sino porque es el día de la fundación del Opus Dei). Pues que chafa que tengan a su santo filosófico tan olvidado y no tengan nada de él en la Biblioteca y tengas que ir a otras instituciones a encontrar textos que supuestamente deberían tener. También según leí en Wiki es la fecha en que murió Aristóteles, que coincidencia que fuese el mismo día en que murió su celebre interprete medieval, y además ¿cómo hicieron para saber que Aristóteles murió ese día? Nunca vi en ningún texto su fecha de muerte, me suena a patraña, pero por si acaso es cierto la Ibero celebra al más grande medieval y de paso al más grande filósofo el mismo día.
En fin, el caso es que la Ibero (que ya lleva como diez años sin ser tomista y que deberíamos andar celebrando el día de San Martín de Heidegger) hace un mega-pachangón ese día con un montón de actividades, la verdad es que quedé muy impresionado de la organización y además me la pasé muy bien, fue como una Super-Kermesse a lo macro.
Especial exito tuvo el "Oráculo de Delfos" organizado por los filósofos, donde en una carpa mediterranea conocías tu futuro por unas cuantas monedas, también los de filosofía organizaron un juego de futbol interno, hubo comida muy rica, en especial los tacos de arrachera, escuche a la chiquita violenta que me agrada bastante, hubo lucha libre con el hijo del santo y toda la cosa y con el Doctor de las luchas que las narra que no se como se llama pero que le da folklor, hubo pasarela de modas que estuvo medio chafa, y vi como tiraron al rector al agua por segundo año consecutivo, estuvo simpático, hubo un concurso de baile ya en la noche con banda en vivo y mi amiga Dayana alias Galleta casi se gana el primer lugar con un viaje a Cancún, estuvo muy cerca.
Este post esta redactado así con simpleza, sin filosofía ni pretensiones literarias, porque el 7 de marzo fue un día cotidiano y a la vez divertido, me agrada el ambiente de la Ibero, en algunas licenciaturas podría ser pesado, pero realmente la considero como una institución bastante tolerante y enriquecida con mucha discusión y todo tipo de actividades, en un principio (y si vienes de una escuela más tradicionalista) sientes que te diluyes en la subjetividad del postmodernismo, pero si eres hábil puedes incorporar un nuevo discurso a tu forma de pensar y a tu forma de ser. Me agrado mucho el 7 de marzo en la ibero, y ver un buen ambiente, juventud, alegría, juegos, música y comida. He notado un interesante esfuerzo por integrar a todos los que estudiamos o trabajamos en la Universidad y la respuesta ha sido muy positiva, ojalá este buen ambiente siga muchos años más.

lunes, marzo 05, 2007

Hoy puede ser un gran dia!

...y mañana también.

jueves, marzo 01, 2007

Futuro promisorio

2010: Imaginate a Guardado con la Sub-20.