sábado, enero 20, 2007

¿Por que los hombres tienen que salir de la casa de sus padres?

No lo digo yo. Está en las escrituras. Algunos no podemos salir de nuestro hogar porque no tenemos los recursos económicos aunque para algunos de nosotros es una urgencia de primera necesidad. Llega el momento en el que uno simplemente está listo para salir y debes construir tu propio techo y tus propias reglas.
Curiosamente hay personas que a pesar de tener un espacio propio, una casa propia, o incluso una familia no salen de la casa de sus padres y por el contrario hay gente que viviendo con sus padres se han construido un espacio propio o al menos una identidad.
La psicología asocia con bastante comodidad los espacios físicos con las identidades. No hace falta ir más lejos, buena parte de los objetos que nos acompañan cotidianamente son una manifestación de nuestra propia expresión.
Salir de la casa de tus padres más que una experiencia física es una experiencia existencial. En nuestro país es muy común el caso tanto del hijo con muchos años que no quiere salir, como del hijo que tiene una familia pero no es el sabado por la mañana, el día de las madres o cualquier festividad como el día de sacar la basura, cuando ya está tocando la puerta de sus queridas cabecitas blancas.
Para algunos padres está situación puede ser incomoda pero en nuestra sociedad los padres lo ven más bien como algo bastante regular. Algunos hijos incluso guardan tal aferramiento a sus padres que encuentran cualquier excusa para pasar el mayor tiempo con ellos, desde las ya citadas tardes de fin de semana, el acompañarlos al mandado o incluso la anexión al trabajo familiar.
¿Tiene algo de malo que los hijos quieran estar con sus padres? ¡No! En lo absoluto, ¿quién podría señalar algo así como algo injusto? Muy por el contrario, el hijo que está con su padre le corresponde con cariño los años de esfuerzo que este tuvo para criarlo.
Sin embargo, el problema radica en que si un hijo a pesar de su avanzada edad no sale "psicologicamente" de la casa de sus padres, podría fallar en formar una personalidad propia. Una persona con estas características no tendrá un pensamiento crítico, y cualquiera de sus acciones estará superditada a la pregunta: ¿qué es lo que mis padres harían? o si estos lo aprobarían. Incluso podríamos encontrar casos de "idealización" de los padres, considerarlos personas más allá de cualquier valoración moral, santos en vida, como si el proceso crítico propio de la adolescencia jamás hubiera llegado.
Padres hijos deben eventualmente comprender que a pesar de los lazos sanguineos, cada uno de nosotros debemos responder por una vida propia, y que sería difícil comprender una salud emocional sin un espacio, un tiempo y una identidad independiente. El concepto de "familia" suele entramparnos en una unidad indeferenciada al modo de una masa amorfa, donde todos los sujetos tienen una misma opinión y gustos (aunque se cree que es la identidad del grupo realmente es la identidad del patriarca o matriarca) estos gustos pueden ir desde la comida, la organización del tiempo hasta la misma elección de vida.
Podríamos incluso mencionar casos límite, donde el hijo ya con responsabilidades y familia propia se negará a adquirir una identidad propia, prefiriendo la identidad de sus progenitores a formarse una propia a la altura de sus nuevas circunstancias, optando incluso por tomar los papeles, deberes y roles que no le corresponden a él sino a sus padres.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

muy cierto.......lo tendre que leer otras 2 veces, pero es cierto

la rancherita dijo...

proyeccion!!!!!!!!!!!!!!!!

Pato Pascual dijo...

aaaaaaaaaaaaaaastral

Sebastiana dijo...

or maybe, the family thingy sucks you up and never lets you gooooo aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh!