martes, septiembre 19, 2006

No todos los estúpidos son solemnes, pero todos los solemnes son estúpidos.

Alguna vez hice un trabajo acerca del fundamentalismo. Buscando acerca del tema buscaba la caracteristica esencial del comportamiento, algunos señalaban la violencia, otros una pasión descarriada, unos más condiciones culturales sin embargo ninguna de estas características es exclusiva de los fundamentalistas ya que hay violentos e incontinentes que no son fundamentalistas y las condiciones culturales individuales no explican porqué ha habido fundamentalismo en todas las épocas y en todas las culturas.
La gente tiende a poner en oposición fundamentalismo contra racionalidad, haciendo de la irracionalidad un sinónimo del fundamentalismo, sin embargo en dicha investigación me percaté de una cosa bastante curiosa: el fundamentalista suele ser un tipo sino racional sí racionalista.
Pondré algunos ejemplos, las cruzadas un caso típico para explicar el fundamentalismo se basaron en ideas racionalizantes de que occidente y la cristiandad deberían recuperar la tierra santa. Otro caso bien conocido son los totalitarismos fascistas y comunistas que igualmente basados en ideologías racionalizantes pretendian explicar la realidad política y humana de forma cabal. Por último es curioso notar que el fundamentalismo islámico se genero entre los estudiosos más conservadores y no entre la gente común, baste decir que el significado de la palabra "talibán" es estudiante.
El fundamentalista no es un tipo común, no es estupido por lo que no piensa sino que es estupido por lo que piensa. Digamos una persona mentalmente torpe nunca llegará a ser fundamentalista, será simpático o incluso ingenuo pero dificilmente se arrojará cegado al cumplimiento de sus ideas.
De allí mismo la explicación de la palabra, la cual tiene sus origenes en los problemas que tuvieron los creacionistas americanos en los S. XIX y XX. Ellos defendían no solo que existía una creación movida por Dios sino que además dicha creación puede rastrearse en el tiempo según datos bíblicos a una fecha determinada, (algo así como 4,000 años a.c. una cosa así). Algunas personas pueden tener dicha creencia religiosa sin causar mayor problema en los demás, pero estos creacionistas estaban convencidos de que así era y que en la escuelas públicas norteamericanas debía enseñarse esta doctrina y nada relacionado con la evolución darwinista.
Para el fundamentalista, su idea o concepción del mundo es lo más importante, más aún sobre su propia vida o los intereses comunes de todos los individuos de su sociedad, y en virtud de dicho "fundamento" se justifica cualquier acción. Como dijo el poeta Paul Eldridge: "el hombre siempre está dispuesto a morir por una idea, a condición de que no la tenga clara". En efecto si tuvieramos clara dicha idea quizá no tendríamos motivo por el cual matarnos.
El fundamentalista es pues de facto un racionalista, uno que se toma demasiado en serio las ideas en las que cree, no es que no debamos tener convicciones sino que siempre es recomendable unas gotas de sentido crítico tanto para la realidad como para nosotros mismos.
Por eso no es raro que el lugar donde más fundamentalistas aparecen suelen ser entre los jovenes en las universidades y sobre todo en facultades donde se manejan ideas de corte especulativo cuyo contraste con la realidad suele a veces obviarse, las cuales son por excelencia las escuelas de filosofía, teologoía, sociología y ciencias políticas. No es condición una universidad en particular, no importa si su linea de estudios es de izquierda, derecha, arriba o abajo. Es común encontrar en toda facultad de filosofía al menos un fundamentalista, marxista, católico, modernista o postmoderno, no importan la diferencia de ideas, el mal del fundamentalismo radica en la actitud (de llevar al extremo) no en los contenidos.
Al tener todos ideas, todos somos propensos al fundamentalismo, de tomarnos demasiado en serio. ¿Cuál es un buen remedio? Algo que Oscar Wilde señala a lo largo de toda su obra: "Life is too important to take seriously". No existe una idea lo suficientemente solemne como para que no podamos burlarnos de ella, después de todo las ideas son solamente ideas. Es así como se derriba la solemnidad del progreso moderno, de Hegel y el afán de la razón imperante, a través de la ironía que le siguieron en las críticas de Nietzche, Schopenhauer y Kierkegaard.
En un artículo que me fascinó personalmente, Juan Pardinas señala tres sintomas y dos soluciones contra el fanatismo señalados por Amos Oz "un novelista israelí con apellido de mago.":
Sintomas de fanatismo:
1. El primer síntoma para detectar a un fanático es su visión del mundo en alto contraste. El fanático es un daltónico incapaz de reconocer grises y claroscuros, sus ojos lo miran todo en blanco y negro. Quien padece la enfermedad interpreta la realidad como una disputa permanente entre buenos y malos.
2. Los fanáticos son excelentes soldados, pero no tienen madera para ser políticos. Están dispuestos a sacrificarlo todo con tal de avanzar su causa, pero son incapaces de sentarse a tomar un café con sus antagonistas. El ardor de sus convicciones no les permite ceder, ni negociar. Padecen de sordera selectiva, sus oídos sólo se abren para escuchar su propia voz. Los argumentos ajenos son un ruido de fondo que les interrumpe el monólogo.
3. La misión principal de un fanático es cambiar el comportamiento de otras personas. Con un altruismo perverso, el fanático está más preocupado por los demás, que por sí mismo. El fanático quiere que le reces a su Dios, que visites su templo o que votes por su candidato. Un fanático es alguien totalmente convencido de su propia superioridad moral y su mayor deseo es redimir tu alma de tus faltas ideológicas o pecados religiosos.
Podemos resumirlos así:
1. Solemnidad. Convicción intelectual y moral de que su forma de ver el mundo es la mejor, y todo lo que se oponga es perverso.
2. Unilateralismo. Debido a uno se genera dos: incapacidad para el diálogo.
3. Proselitismo. Debido a que posee la verdad, todos deberían pensar como él.
Oz suguiere dos curas para el fanatismo:
1. La imaginación. Aquel que puede imaginar un futuro distinto jamás arriesgaría su vida (...) en una apuesta por el presente inmediato. Es decir angustiarse de que podría estar equivocado o que algunas cosas dentro de su forma de pensar no son ciertas. De que los adversarios podrían tener la razón en algo y de que el podría estar equivocado en algo. Si alguien dice: "Jamás un argumento de un contrario me ha llegado a convencer", seguramente no es por que los contrarios esten completamente y del todo mal, nadie está nunca del todo equivocado, sino que seguramente si esa persona no se ha convencido jamás de un argumento contrario es por que nunca ha querido ceder.
2. El sentido del humor y la ironía. El fanático es muy capaz del sarcasmo hiriente, pero jamás podrá reírse de sí mismo o de su causa. Ser un buen fanático es un asunto serio y solemne. Como dice un buen amigo, no todos los estúpidos son solemnes, pero todos los solemnes son estúpidos. Un fanático no puede celebrar un chiste con una carcajada. El último antídoto y el más efectivo es la capacidad de caminar en los zapatos del enemigo. Quien por un instante puede ver la realidad con los ojos de su antagonista está inmunizado contra el fanatismo.
En efecto la ironía consiste en la capacidad de burlarse no sólo del enemigo, sino radicalmente consiste en burlarse primero y antes que todo de uno mismo. El irónico esta vacunado contra solemnidades y contra la seriedadde la vida, en ese sentido no puede ser un fundamentalista, incluso un irónico fundamentalista de su propia ironía eventualmente tendría que burlarse de la ironía misma. La ironía en su irreverencia puede ser algo muy serio, pues este es el método filosófico par excellence! y es que a través de la burla se puede llegar al conocimiento no tanto de lo que sabemos sino más importante que ello de lo que ¡NO sabemos! Lo cual puede ser infinitamente más importante como dice Sócrates.
La filosofía y el fundamentalismo deberían estar excluidos sin embargo no es así, los escritores, estudiantes, filósofos y políticos solemos opacarnos tanto por lo que sabemos que olvidamos que hay muchas cosas que no sabemos y eso lleva a que en nuestra propia solemnidad hagamos ceremonias y ritos que solamente tienen sentido para los que estan cegados por el mismo velo. Nadie se podría burlar del mandatario que viste "las nuevas ropas del emperador" como describe otro irónico danés amigo de Kierkegaard, Hans Christian Andersen, porque dentro de esa mentalidad solamente los estúpidos se creen todo dentro del cristal del verificacionismo y tachan de imbecil a todo aquel que no ve "lo evidente". Solamente un irónico o una mente sencilla como la de un niño que no está ciega por la venda de su propio y brillante pensamiento puede salirse del pensamiento solemne de pompa intelectual para salir gritanto:

¡EEEEEEEEEEESTÁ DEEEEEEEEEEEEEEEEEESNUDO! ¡MIRENLO! ¡MIRENLO!
¡NO TIENE NAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAADA PUESTO!
¡EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEESTÁ DEEEEEEEEEEEEEEEEEEEESNUDO!
¡EL EMPERAAAAAAAAAAAAAAADOR ESTA DESNUDO! ¡MIREN SUS GORDITOS! ¡MIREN SUS FLACIDOS BRACITOS!
¡DESNUDO!
¡DESNUDO!
¡DESNUDO!
¡EL EMPERADOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOR ESTÁ DESNUDO!

8 comentarios:

modus tollens dijo...

el vato no era solemne...

hugo dijo...

te leere despues, pero me gusta el dibujo, nunca vi esa version, que libro de cuentos tienes? el mio es menos original y bizarre. saludis

Miguel Tormentas dijo...

"il diavolo é la fede sensa sorriso" -umberto eco, el nombre de la rosa

no he visto la peli pero me la contaron y deduje un posible parlamento y lo traduje al italiano

Begüé dijo...

lo veo y te creo

vato dijo...

por eso hijo, no todos los estúpidos son solemnes

hugo dijo...

fiu, no soy solemne. lo se, aun puedo ser estupido. mas cuando bebo. ni modo. me divierto.

Mekishiko.NoNeko dijo...

Joven Pato Pascual:
Que buen artículo, de verdad.
Oiga, ¿Podría citarle en un post que tengo pensado?
Avíseme, por favor

Salute!

Gigi Warhol dijo...

Que buen post... la neta que buen post.