jueves, junio 08, 2006

Que inicie el juego del hombre

Mañana da inicio el evento que separa a los hombres de los dioses. Podría un jugador o una selección ser completamente desconocida, pero si tan sólo hicieran de seis partidos los mejores partidos de fútbol de su vida lograría plasmar su nombre en la historia con letras de oro.
Si alguien quisiera comprender hoy en día lo que fue la iliada, la importancia de destacar en batalla y hacer méritos dignos de gloria como lo hicieron Aquiles, Héctor y Ulises debería pensar en Pelé del 70, o en Maradona del 86.
El fútbol es el idioma internacional, no lo es el esperanto ni el ingles. A partir de mañana se transmitirá la copa del mundo a todas las regiones del planeta y nadie necesita un interprete para ver un partido de fútbol. Podrían silenciar de una buena vez a los locutores y aún así americanos, europeos, asiáticos, africanos y oceánicos comprenderían lo que sucede en pantalla.
Tengo un profesor amigo, Héctor zagal, quien aborrece "el juego del hombre." El comentaba que aunque uno no fuera creyente debía comprender y estudiar la historia de la iglesia que ha sido importantísima para comprender la historia de occidente. Hago una argumentación paralela, si no se comprende el fútbol sería difícil comprender el mundo contemporáneo a pesar de que uno no crea en el juego.
A mi el fútbol me ha enseñado muchas cosas. Gracias a los mundiales y a la participación de las selecciones nacionales me surgió un gusto curioso por la vexología (el estudio de las banderas) desde muy chico. Así pues uno comprende idiosincrasias y realidades nacionales en los estilos de juego, en las ligas nacionales, en los aficionados. Le debo al fútbol ese gusto por el folclor regional, por las actitudes tan distintas, el juego ordenado alemán, la sambinha de brasil, la eterna sorpresa del público asiático, la inocencia del África, en fin.
¿Quién podría comprender a la Argentina sin fútbol?, ¿cómo se explica España?, ¿cómo se explica incluso el tan repudiado mundo corporativo sin el fútbol (por ejemplo los abusos que cometen empresas como Nike a sus trabajadores del tercer mundo)?
El fútbol es una fuerza tan tremenda que puede generar grandes concordias, terribles angustias, inimaginables tragedias o las más bellas alegrías, ojala aprendamos a celebrarlo siempre como un deporte.
En las olimpiadas no todos entendemos los saltos gimnásticos, ni estamos al tanto de las competiciones de pista internacionales, pero en el fútbol conocemos a los personajes heroicos, incluso nacidos en la misma tierra y los mandamos con la mejor de las esperanzas por que más que todo el fútbol es esperanza.
Esperar ganar la copa, esperar y esperar 4 años, y luego otros cuatro, y aún los equipos que la ganan siguen esperando, y todavía más es un sueño por que yo sé de cierto y no me hace falta ver ninguna estadística que el sueño más popular de la tierra no debe ser ganar un premio Nóbel sino ganar la copa del mundo.
¡Ea! Demos inicio a la competencia del hombre, al espectáculo nacido para ser visto por que los que van allí son los mejores de los mejores, hombres que han salido de jugar en llanos, en callejones, en playas, que ingresaron a una liga y siguieron compitiendo hasta subir a otra y así hasta llegar a la nacional, luego quizá jugar en un club importante; ahora están en un suelo bendito que solamente brilla cada cuatro años.
Enhora buena para el mundo ¡que empiece el juego!

Mañana: mis pronósticos para el mundial.

3 comentarios:

Aristóteles dijo...

¡Que comienze la función!

oye, wena la comparación.

¡Por todas las cervezas que tomaremos viendo los partidos! ¡Salud!

Miguel Tormentas dijo...

nada más empieza a ser puberto y ya pide cerveza!

Aristóteles dijo...

Ja, ja, ja,...