miércoles, abril 19, 2006

Diferencias culturales: Mexico-Colombia

Este trabajo es para mi clase de Hermenéutica, creo que puede ser muy útil para algunos miembros de mi familia por que basicamente de eso se trata. (Jah) Obviamente es un post largo por que es un trabajo (son seis cuartillas) Duh. Pero si alguien tiene el morbo de leerlo pues adelante. (No me vengan con reclamos de que esta muy largo). Osea que alguien es del tipo "no me gustan los posts largos", salteselo olimpicamente. Aquí hay videos, canciones y ensayos de filosofía para todos. Jeje.
Espero que lo disfruten y para aquellos que sufren con crisis culturales cotidianas ojalá les sirva de algo.


Universidad Iberoamericana

Alejandro Cavallazzi Sánchez
Clase: Hermenéutica Simbólica
Prof: Dr. Pablo Lazo

Estudio de caso: Símbolos familiares en sociedades conservadoras y liberales latinoamericanas

Introducción

Se nos ha pedido realizar un estudio de caso donde se vea un problema de hermenéutica simbólica. Una de las mejores formas de notar una de estas dinámicas conflictivas es entre dos grupos o sociedades que tienen distintas valoraciones acerca del mismo concepto.
Actualmente conviven en un mismo espacio geográfico idiosincrasias muy diversas que afortunada o desafortunadamente tienen que lidiar con las mismas realidades partiendo de distintas mentalidades.
Quizá uno de los casos más dramáticos se de dentro de las familias, donde urge e importa un estudio acerca de las valoraciones conceptuales de sus miembros. Sin mencionar siquiera la importancia que cobra la familia como el llamado "núcleo de la sociedad", debemos decir que los largos tiempos de convivencia a los que deben estar acostumbrados sus miembros y la necesidad de un adecuado funcionamiento familiar sobre todo para los pequeños que aún están en desarrollo psíquico, responden de cierta manera a la forma en que sus individuos manejen diversos conceptos.
Quisiera enfocarme a un concepto que me parece bastante sintomático, que nos permita hacer una valoración situacional acerca de las diversas formas en que distintas familias funcionan.
Es de especial importancia resaltar que no habría una crisis hermenéutica si todos los individuos de una familia o de una sociedad pensaran del mismo modo, como suele suceder en regiones donde no hay mucho contacto con grupos extranjeros sin embargo tal no es el caso del mundo contemporáneo que durante los últimos siglos ha vivido el mayor número de migraciones en la historia de la humanidad.
De tal manera que un estudio hermenéutico acerca de la forma en que se entiende e interactúa la familia, es preciso y urgente, más aún cuando cada vez más personas están en contacto con diversos modos de pensar.
He decidido hacer un estudio acerca de las valoraciones simbólicas entre México y países de mentalidad “liberal” (ya se verá posteriormente a que me refiero con esto), ya que mi familia proviene de Colombia y conozco ampliamente los problemas simbólicos entre Colombianos y Mexicanos. Mi intención no sólo es realizar un estudio de caso, sino hacer un seguimiento del comportamiento de mis familiares (mexicanos y colombianos) una vez que hayan leído este ensayo. Es decir tengo la esperanza de que este trabajo sea una propuesta para liberar tensiones o simplemente crear puentes de afinidad entre ellos y que genere de alguno u otro modo resultados.

Algunas diferencias simbólicas en sociedades contemporáneas

En un viaje que tuve la oportunidad de realizar al estado de Michoacán con la intención de cumplir con mi servicio social, me topé ante una extraña sorpresa respecto a la mentalidad local. Se trataba del municipio de Tzitzio, cerca de la ciudad de Morelia en una zona muy agreste y montañosa. Allí la vida es austera y se precisa de trabajo arduo para poder sobrevivir. Fue curioso toparme con semejanzas y diferencias con los habitantes del lugar, quienes creían en una vida de trabajo justa y constante.
Quizá, allí, sea el trabajo uno de los valores más apreciados por la importancia que tiene respecto a la sustentación de la vida. Me percate de ello cuando los habitantes me explicaban los propósitos de las distintas plantas y animales por ejemplo: esta planta cura heridas, esta gallina pone huevos en cambio esta sirve mejor para comer y así sucesivamente. Eventualmente también mencionaran que tenían hijos "para ayudar en el trabajo".
Ciertamente la mentalidad citadina no concebiría a un hijo para tal propósito. Pero en el campo; un chiquillo que ya pueda pararse y mover leños ya sirve para trabajar, en la ciudad difícilmente podría hacer algo de importancia económica para la familia.
La valoración simbólica del hijo es como un apoyo o un sustento para la familia, en la medida que el puede aportar de algún modo para la familia. De allí la necesidad de que en el campo se tengan muchos hijos, pues entre mayor sea la cantidad, más personas contribuirán con el gasto. En la ciudad sucede todo lo contrario (más bocas que alimentar).
La experiencia me hizo preguntarme qué tan distinta es la valoración de los hijos en diferentes familias. Eventualmente me percate que no hacían falta largos viajes ni estudios antropológicos en distintas tribus antiguas para encontrar diferencias simbólicas: podía encontrarlas incluso en mi propia casa.
Diferencias entre sociedades liberales y conservadoras latinoamericanas:
Desde que era pequeño sin saberlo me enfrenté a distintas identidades simbólicas. Comencemos por México. Es bien sabido que en lo referente a las dinámicas familiares la sociedad mexicana es una de las más conservadores del mundo, la razón de esto tiene muchos orígenes. Por un lado la misma sociedad de los antiguos mexicas, estaba constituida en nichos y estratos sociales, acentuada aún más por la conquista de una España todavía medieval. La evangelización fue hecha a cargo por frailes franciscanos, acostumbrados en sus ordenes monásticas y a su vez al pensamiento escolástico y medieval.
Muy distinta fue en cambio la conquista cultural en otras regiones de América. Por ejemplo en casi toda Sudamérica salvó Perú, en países como Colombia, Argentina y Chile. La colonización no fue en el S. XVI como en México sino más tarde en los S. XVII y XVIII y ya no a cargo de monjes franciscanos sino principalmente por misioneros jesuitas, con una mentalidad marcadamente liberal e ilustrada. De la misma forma en estos países las concentraciones de población indígena no eran comparables de ningún modo con las poblaciones de México, Perú o Bolivia por lo que la mayoría de la población eran inmigrantes europeos españoles e italianos (también mayoritariamente de pensamiento liberal por ser emigrantes de siglos posteriores a los emigrantes de México).
Estas diferencias históricas empaparon la forma de concebir la sociedad en cada región de forma distinta.
Las sociedades conservadoras

Las sociedades conservadoras como la mexicana le da una marcada prioridad a los grupos familiares. Los individuos gozan de cierta protección y privilegios en la medida que tienen uno u otro apellido, y de tal suerte la mayoría de las decisiones son tomadas en conjunto afectando a todos los miembros de la familia.
Las sociedades liberales, en cambio, valoran más las decisiones personales tomadas por cada individuo, se notan acaso las marcadas propuestas del liberalismo. En una sociedad liberal se preferirá individuos auto-suficientes e independientes a que fuesen estos leales o que correspondieran con las expectativas del grupo familiar. Si bien en una familia de este corte no se le exige compromiso a sus integrantes, si se les exige autonomía.
Sorprende que entre países de habla hispana se encuentren estas diferencias, precisamente por que se piensa que estas regiones proceden de una cultura común (la ibérica) sin embargo, los tiempos y lugares en que fueron forjadas cada una de estas naciones, como ya hemos dicho, son muy distintas.
La ciudad de México es un núcleo importante de migración, millones de habitantes de todos los lugares del mundo habitan en ella, y es precisamente este fenómeno lo que ocasiona el contacto entre distintas mentalidades. Curiosamente cuando nos topamos con personas con una lengua distinta nos prevenimos más de sus tradiciones y forma de pensar, no así sucede con personas de la misma América-Latina.
Los mexicanos solemos pensar que el resto de Latinoamérica debe pensar de forma más o menos similar, por ejemplo: que a ellos también los conquistaron los españoles y que albergan un odio contra los colonizadores siendo que quizá México sea la excepción respecto a esta forma de pensar.
Como decíamos estas diferencias se acentúan en el contexto familiar. No habría por qué pensar que las familias de los países latinoamericanos se desarrollen de forma distinta siendo que así lo es. Como decíamos nadie se tomaría la molestia de tener sospechas de diferencia cultural con una persona que comparte su idioma, religión y continente y sin embargo estas diferencias podrían explotar en los momentos más inusitados. Al principio de este breve ensayo comentábamos que una idea bastante sintomática para entender el funcionamiento de una familia es el concepto simbólico de "hijo".
Decíamos que la sociedad mexicana es bastante conservadora. Por este motivo la figura del hijo habita en una especie de válvula o burbuja protección. No es raro ver en México que los hijos salgan de casa a edades muy avanzadas para otras regiones incluso hasta los treinta años. Incluso cuando los hijos ya han formado su hogar es común que tengan un trato bastante directo con la familia. En el mundo simbólico mexicano los hijos son: "la alegría de la casa". Un padre ideal procurará que no tengan ninguna carencia, y estimulará en la medida de lo posible sus intereses. En las películas del cine de oro mexicano, vemos por ejemplo a los jóvenes gallardos, de alguna forma consentidos que despotrican los bienes familiares. (Quizá de entonces se recuerda la figura de hijo en la película “los tres García”). Esta desvergüenza filial no se ve mal, incluso se aprecian como actos de picardía, o galantería. Lo que en cambio es muy mal visto es que los hijos no se guarden respeto entre sí, al apellido o a la familia.
Este ambiente de protección procura de cierta medida un desarrollo sano en la inteligencia emocional de los hijos. Sobresale la importancia que el mexicano le da a su familia con respecto de otras mentalidades nacionales. Sin embargo este mismo proteccionismo hace que los hijos estén poco expuestos a la toma de decisiones y es conocido el caso en México del hijo que no quiere salir del nicho familiar, no tanto por seguridad emocional sino más bien por comodidad. De alguna u otra forma las familias mexicanas educan emocionalmente a sus hijos; eventualmente estos procuraran también una familia y es en la generalidad no una ambición sino casi un requisito para la mayoría de los mexicanos, sin embargo las sociedades conservadores no aprecian especialmente la independencia o la autonomía por lo que la toma de decisiones y la inteligencia práctica es algo que no se aprende en casa sino individualmente.

Las sociedades liberales

Sucede casi lo opuesto en sociedades liberales, como las nombradas (Argentina, Chile, Colombia) y también por ejemplo los EE.UU., en ellas como mencionábamos se da prioridad al individuo no al grupo familiar. Simbólicamente los hijos no representan: "la alegría del hogar", sino más bien pequeños individuos (al igual que los padres, no tienen ninguna ventaja por ser pequeños sino que son personas en crecimiento). Se procurará que crezcan como personas autosuficientes y autónomas, lo que se les enseña precisamente es que puedan sostenerse un día por si mismos. Su educación esta centrada a que desarrollen un cierto grado de madurez para que se vuelvan individuos útiles para la sociedad. Es un esquema mucho más intelectual que emocional si lo comparamos con el del mexicano. Pretende ser pragmático. Así por ejemplo no hay una apertura emocional tan rica como con la sociedad mexicana, pero se intenta que los hijos crezcan con una inteligencia más pragmática. Esto se debe a que en estas sociedades el apoyo económico o material también debe de ser individual, es muy mal visto que un padre apoye a un hijo cuando este ya salió de casa. En México no es tan mal visto a menos de que el hijo abuse del apoyo familiar o sea ingrato con la familia. Si en las sociedades conservadoras los hijos son educados primordialmente emocionalmente, en las sociedades liberales son educados intelectual o pragmáticamente, para que pueda valerse por sí mismo en el menor tiempo posible. El punto flojo de este tipo de educación es que la educación emocional se la debe procurar el individuo por sus propios medios. De allí que el ideal de un buen hijo no sea aquel que este apegado a la casa sino uno autosuficiente que en las medidas de sus posibilidades respete y sea condescendiente o que le tenga consideraciones a sus padres.

Dinámica padre-hijo en las distintas sociedades

Este es un punto importante que discutir y donde se verá con mayor claridad estas interacciones.
Debido a su carácter grupal casi tribal, las decisiones familiares en México suelen tomarse por los jefes de familia. Los padres siempre tendrán la obligación de velar por sus hijos incluso cuando estos ya salieron del hogar. Simbólicamente tienen un mayor conocimiento y experiencia y conocen mejor que nadie a los miembros de la familia por lo que si alguien se ve desprotegido o necesitado ellos tienen la responsabilidad de acudir a su consuelo. Es la clásica simbolización de "la madre abnegada" de la cual abunda tanta literatura, y tantos monumentos. "Una madre siempre será una madre" se escucha en muchas películas de nuestro cine, y es ella la que generalmente siempre busca a sus pequeños. La tragedia se da cuando ella ya no los puede encontrar y su gemir puede trascender siglos como en "la llorona". El esquema es francamente jerárquico de arriba hacía abajo, y corresponde a los mayores cuidar y ver por el resto de la familia.
Lo que sucede en las sociedades liberales es algo distinto. Sin duda los padres tienen una responsabilidad con sus hijos pero esta desaparece casi por completo (salvo quizá como figura simbólica o moral) cuando salen de casa. Los padres de sociedades liberales están obligados a proveer de sustento, techo y si es posible facilidades a sus hijos para que estos puedan sostenerse por sí mismos. Si lo hacen han cumplido como padres, no tienen mayor obligación, pues se supone que como individuos cada quien obre moral o afectivamente según su criterio (no hace falta volver a decir que esto es muy distinto a lo que sucede en México). Ahora bien, en este esquema los padres ya no tienen nada que hacer por los hijos pues se presupone que los hijos son autosuficientes. Los padres pueden dar algún apoyo pero lo ideal sería que no lo hicieran y ya no deben aconsejar ni intervenir en las decisiones de sus hijos. Un caso paradigmático ocurre en estos países como en los EE.UU. que los hijos salen de casa a los dieciocho (o antes) con la intención de ser auto-suficientes lo más rápido posible.
Sin embargo en Latinoamérica de raíces católicas aún en los países más liberales se guarda el conservadurismo familiar y las jerarquías patriarcales (o matriarcales), sin embargo operan de una forma distinta.
En estas regiones los padres ocupan un lugar simbólico cuando los hijos han salido de casa. Como los hijos son individuos autosuficientes (y no la alegría del hogar) ya no tienen o no deberían tener ningún vinculo con sus padres más que el afectivo.
Más aún, como son tan individuos como sus padres, pero son jóvenes tienen ventajas sobre sus padres, quienes "ya pagaron su cuenta" al educarlos. Es momento de que los hijos en gratitud agradezcan a sus padres teniéndoles consideraciones emocionales o económicas pues ellos ya son mayores y no pueden mantenerse como antes.
Se puede notar una diferencia sustancial. En México los padres siempre son responsables de lo que les sucede a sus hijos, hasta el final de sus días, y deben procurar por el bienestar familiar. En sociedades liberales latinoamericanas cada individuo tiene una responsabilidad propia, pero como los hijos tienen mayores recursos (pues son jóvenes), son ellos quienes deberían ver por el bienestar de sus padres quienes están ahora más desprotegidos
Lo que sucede es un fenómeno curioso, estamos hablando de dependencias y de independencias. En México los padres les proveen a sus hijos de la mejor manera una educación emocional fuerte a sus hijos para que tengan fuertes lazos familiares, sin embargo la educación pragmático-intelectual es por cuenta de cada individuo por lo que no se desarrollará tan fuertemente de este modo y dependerá (algunos más otros menos) por más tiempo económicamente de sus padres. En los países sudamericanos los padres proveen a sus hijos de una educación más pragmático-intelectual, con el fin de que salgan de casa lo más rápidamente posible, sin embargo los hijos están desprovistos de una educación emocional por lo que volverán a casa de sus padres por esta misma dependencia emocional a saldar su cuenta (ellos ya trabajaron por los hijos así que ahora los hijos deben redituar).



Ejemplos de inter-culturación, necesidad de diálogo hermenéutico y conclusiones

Imaginemos un hipotético escenario de una familia mexicana emigrante en los Estados Unidos. Sucede cotidianamente. Los hijos son educados por sus padres pero la realidad social en la que viven (la de sus compañeros y futuras parejas) es muy distinta. Mientras los padres piensan que sus hijos estarán allí largo rato con ellos sin importar que deban subsidiarlos largos años, ellos planean salir de casa tempranamente, debido obviamente a la educación que obtienen del medio. Los padres parecen controladores y absorbentes (pues es su obligación mediar entre ellos y las disputas que podrían darse en la familia) y los hijos parecen ingratos y desnaturalizados.
Por otro lado una familia sudamericana en México se topará con el caso contrario. Ellos educarán a sus hijos para que salgan de casa prontamente y ya sea que bien ellos no quieran hacerlo o que al casarse no falten los reclamos de quien es el responsable por cuidar a quien. Si los padres a sus hijos o los hijos a sus padres. Ya que en México es el padre quien debe velar por sus hijos toda su vida (o si no el padre es egoísta) y en los países más liberales de Latinoamérica son los hijos quienes deben tenerles consideración a sus padres (llamarles, procurarles atenciones o de lo contrario los hijos son desconsiderados).
Es curioso incluso que simbólicamente palabras con el mismo significado tengan distintas valoraciones morales. Una bastante expresiva es "consentido". Recuerde que hablamos de un mundo simbólico y que en la generalidad puede cambiar, pero cuando se dice que un niño es consentido en México se puede pensar a un chico quizá malcriado pero más que nada, regordete, atendido por sus padres y de buen humor. En países sudamericanos "consentido" es peyorativo, significa simbólicamente un niño dependiente, aquí sí completamente malcriado y echado a perder por sus padres quienes no lo supieron educar como alguien maduro y autosuficiente.
Un ejemplo muy radical es el del padre de sociedad liberal en una sociedad conservadora. Quienes trabajaron toda su vida esperando que sus hijos cuando fueran mayores les llamen y les procuren cuando en sociedades conservadoras como México deberían ser los padres quienes deberían hacerlo e intervenir en todas las pugnas entre los hijos. Entonces los padres se toparían con una terrible decepción, pues habrían trabajado toda su vida educando a hijos que no les dieron nada al final de sus vidas y que además les siguen pidiendo cosas. De igual forma los hijos formados en una sociedad o con una pareja conservadora deben entender que sus padres no les van a proveer toda su vida de atenciones y mimos como se dio en la sociedad en la que crecieron, y si no son conscientes de esto también se pueden dar un gran chasco. La única forma de resolver el problema es comprendiendo las mentalidades mutuas: esto es con el método hermenéutico.
Estas diferencias suelen tomarse a la ligera cuando hay intercambios culturales en familias con individuos de procedencia distinta, sin embargo si no son entendidas a tiempo puede generar largar fisuras entre los miembros. Deben tenderse puentes hermenéuticos entre los participantes para que se entienda que se espera y que se pueda otorgar de cada miembro familiar. De lo contrario padres o hijos pueden estar esperando algo que nunca van o obtener por que en la idiosincrasia del otro no funciona de ese modo.

5 comentarios:

Sebastiana dijo...

I do not agree, said the snail passing by.

Jorge Gajardo Rojas dijo...

No estoy muy de acuerdo contigo.Generalizas y no sustentas tus afirmaciones.Chile una sociedad liberal?Fué la ultima que tuvo ley de divorcio...en el mundo.
Creo que es peligroso generalizar y comparar.Primero hay que definir que se entiende por ser liberal y en que campo.Por ej en politica.Que pais es lo es màs?No basta la etiqueta de ser de un partido de turno.Es una filosofia de acepatr cambios en la sociedad.
No solo ceconomicos.No se si la politica en Colombia en general sea tan liberal:Puede que sea màs dinamica la venezolana ahora que abre posiblidades de cambios sociales o la boliviana.Punto aparte son los actores y los metodos.
Interesante tu articulo.Visita mi blog chileno

Pato Pascual dijo...

Jorge muchas gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo que es una generalización pero hay una serie de supuestos que quizá no acote.

1. Los términos "conservador" y "liberal" usados en este ensayo no responden a alineaciones políticas siendo que por lo general así se usan. México sería un país "liberal" desde 1857 y por ser una República Federal por ejemplo, sin embargo me estoy refiriendo a un ambito cerrado concretamente al de la familia donde notoriamente los países sudamericanos son más "liberales" que México. Sobre todo Argentina y Colombia.

2. Otra cosa importante es que me estoy refiriendo a un mundo "simbólico".
México vive en una sociedad de leyes y heroes liberales, sin embargo ¡tal no es la mentalidad popular!
De allí cierta esquizofrenia descrita por Octavio Paz, de que en México una cosa son las leyes y otra muy distinta como se viven esas leyes. (Que en México es notoría la diferencia).

Tienes razón en un punto, es una generalización de lo que "la mayoria de la sociedad percibe" pero tal riesgo corren los arquetipos simbólicos a los que esta rama alude: "la hermenéutica simbólica".

Quizá esta un poco más claro ahora. Te agradezco mucho tu comentario!!

MaJaDeRiA dijo...

me lo lei completico esperando algo mas divertido. Ud y yo sabemos que el tema de para muchas risas...pero bueno, supongo que no se le puede pedir mas a una tarea.

Pato Pascual dijo...

jejee no.