martes, octubre 18, 2005

Mi ciudad en Octubre

En mi ciudad no nos espantamos de los muertos sino de los vivos preguntandonos por qué todavía no nos hemos ido.
Cuando nos vemos los unos a los otros a la cara y nuestras miradas se cruzan recordamos en su brillo la palidez tierna de los idos.
Aquellos como nosotros dan vuelta por las esquinas, si se tropiezan se levantan y piden una disculpa levantandose la cabeza.
En mi ciudad los cielos estan cubiertos de un aire amarilloso que en octubre brilla con mayor fulgor: es la luna, es la flor de Zempazuchitl.
Es el astro de los flacos, ella blanca y oscura, ese que nos ve desperdigarnos en sueños de cama recordando vida de mortaja.
Para allá vamos todos, para allá vamos y más aún es que no tardamos, por eso en mi ciudad de flores y de velas nos acordamos;
De ellos, de nosotros y de los que vendrán, toditos frios, toditos tranquilitos y toditos en paz, esperando a lo mejor que algún día alguien nos venga a despertar.

3 comentarios:

Miguel Tormentas dijo...

mi ciudad es chinampa en un lago escondido

Pato Pascual dijo...

no te burles

Mekishiko.NoNeko dijo...

No es burla, sino comparsa, no cree?
Un saludo,
;)