sábado, mayo 28, 2005

Un refugio

Me caen bien los chamacos. Me gustaría ser padre. Sí me gustan los niños siempre y cuando sean pocos. Cuando se agrupan digamos en fiestas infantiles como la que esta aconteciendo en mi casa son un simil a una muchedumbre del tipo "matemos al monstruo". En ningún otro lado se ve tan claramente el fenómeno de la multitud descrito por Ortega y Gasset. Las pasiones se desatan con el cobijo del anonimato, las instituciones; los padres, la escuela, desaparecen ¿quién puede hacerle afrenta a una masa compacta de ojitos brillantes con manitos (sí manitos) de estomago? Nadie.
Temó. Ya ha pasado, tiran piedras, azotan arboles, los padres impavidos. Les temó a sus madres, las antiguas amigas de mis hermanas, antaño las veía hacer trabajos escolares en mi casa mientras yo me paseaba con mi leono, algunas me gustaban, bellas, jovenes, frescas. Me prometían un futuro donde quizá yo también haría trabajos universitarios y quizá yo también saldría con una chica como las amigas de mis hermanas. Bueno nunca hice trabajos universitarios en grupo por eso de estudiar una carrera especulativa y por alguna razón mis compañeras no eran tan fresas como las amigas de mis hermanas que estudiaban comunicaciones y diseño...
El caso es que ahora las veo cargando chilpallates, regañando, un poco más arrugadas por que sus esposos se van al estadio a chelear, presumo, no eran el principe azul que se esperaban, pero paracen conformes. Tan conforme como cualquiera. Justo al despertar esta mañana pensé en eso. La crisis de los cuarenta. Uno piensa, claro a los cuarenta a la mitad de mi vida ya tendré de algún modo mi vida resuelta, quizá no un millón de dolares, pero una casita, mis hijos, una esposa algún lugarcito en acapulco y tendré tiempo para hacer ese hobby que siempre quise, me sentiré bien, simplemente bien. Para pocos llegan esas comodidades, para muchos no, todos pueden decir que tan solo por tener cuarenta no "te sientes bien", a esa edad no llegas a ningún lugar, nunca llegas a ningún lado que no seas tu, en estricto sentido estás en el mismo lugar. ¿Recuerdas cómo te sentías a los diez años? No es muy distinto de lo que te sientes ahora, sabes que piensas distinto, pero eres basicamente el mismo sujeto, incluso tu cuerpo ha cambiado pero se siente igual. Digase la conciencia permanece (que es todo el chiste de la conciencia). Más trillado de trilladeces pero si uno quiere cambiar como se siente debe comenzar de adentro para afuera y no al revés. (Seas padre cuarentón o no).
Quizá el hecho de que ahora me oculte de la fiesta infantil no sea sólo por los ruidosos chamacos, los discos de cri-cri, las engorrosas mamás, los bocadillos de salchicha empanizada (que harto me gustan pero que me hacen daño), sino que también estoy evitando ver un pasado que ya se convirtió en futuro y que sé que me vendrá a mi. (Cómo me ves te verás). Quizá algún día me tocará a mi organizar esas fiestecillas. Solo para dejar en claro, no le temó tanto a la paternidad sino ver que a los treinta y tantos o cuarenta realmente es lo único que soy. Supongo que estaría bien ser padre ahorita para despachar rapido a los hijos (jajaja). Bueno ya tengo a muchos amigos en ese caso y puedo ver que realmente están disfrutando su trabajo, igual es mejor como se hacía en tiempos ancestrales eso de casarse a los quince. Un saludo a todos los papás jovénes de mi generación, felicito a santi que cumplió un año, y le mandó otro saludo a fofis, y a ingy que le mande saludos a leto o a leto si me lee.

A una semana y media de iniciado el proyecto de deconstrucción me suscribí a tres sites de blogs, la entrada que ha tenido más comentarios ha sido de ocho y desconozco cuantas personas han leido mi blog por que no le he puesto de esos counters. Luego los comentarios bajaron. En fin esto está divertido, ya me divertía antes de "darme a conocer", pero debo admitir que es estimulante saber que eres leido. Saludos a ti el lector, sin ti estas letritas en tu monitor no tendrían significado. ¿leyeron eso? ¿otra vez de anti-derrideano? Recuerda esto: yo estoy muerto.

2 comentarios:

Pato Pascual dijo...

En este blog puse temó. A veces acentuo sin razón. Eso le perturba a una amiga que no gusta que hable de ella, creo que también le perturba. En fin haré un esfuerzo por acentuar mejor. ¡Sí me sé las reglas, sólo que me da mucha flojera!

Miguel Tormentas dijo...

Ahora entiendo porque durante las pasadas tres semanas, en la escuela, todos hablaban del "temó". Hay una pequeña fábula judía acerca de una multitud que se congrega espontáneamente para regocijarse con la música de un violinista callejero. Un sordo pasa y piensa que todos están idiotas.
Si esto los conmovió, antes debo advertir que es una especie de insulto para los goyim, nosotros los gentiles que no escuchamos la música de Dios (si bien reconocemos la importancia de la teología desde Horkheimer), si alguien tiene la fortuna de ser hebreo le agradeceré que no se burle.
Para quienes me conocen quizá pueda parecerles raro que reconozca públicamente que no soy judío, y tan sólo esta semana algunos se acaban de enterar que en realidad mi segundo apellido es Hernández, no Hernándezberg. Miguel Tormentas Hernándezberg es un fraude.
No soy judío. No escucho la música. Hay unos perritos como de foto, pero no para mí.