sábado, abril 02, 2005

Karol ya estas en casa

El ministro de Salud del vaticano, agobiado por alguno que otro problema consultó a Su Santidad, quien sólo dijo: recuerda que después del viernes santo sigue el domingo de resurrección.
Mucho se ha dicho de Karol Woytila. Opositor de las corrientes deshumanizantes, activo atleta, pensador entusiasta, escritor prolífico, viajero incansable.
Juan Pablo II, viajo, publicó e hizó más declaraciones públicas que cualquier otro papa en la historia de la iglesia. Se le atribuyen tanto logros políticos como sociales. Su sola presencia congregaba multitudes en cualquiera de sus incontables viajes. El país que visitaba era sacudido durante su visita por un movimiento que nacía del corazón de cada uno de sus habitantes. En algunos había fe, en otros sembraba la semilla de una vida mejor.
Como a muchos otros creyentes, tuve la experiencia de la duda de la institución eclesiástica romana. Sobre todo, en el asunto doctrinal, del cual siempre se tienen opiniones adversas. A este pontífice se le ha acusado de conservador. En efecto la doctrina ha sufrido muy pocos cambios o revisiones durante su administración si la comparamos por ejemplo con los años prescedentes. (Concilio Vaticano II).
Quienes me conocen, saben de mi constante malestar sobre el enfásis doctrinal hecho por la Iglesia y otras instituciones. El mensaje de Cristo se pierde en un mar de interpretaciones evangelicas que versan casí siempre sobre culpas y pecados. ¿Donde quedá el amor de Cristo?
La casi nula apertura doctrinal de Juan Pablo II me desalentó, al grado de tomar distancia con la Iglesia. Lo que no había sido capaz de ver era el diálogo ecuménico de la iglesia: su vocación apostólica en paises no católicos, su profundo interés en razas y naciones de distinta mentalidad cultural y sobre todo su apertura a los hermanos de otras religiones.
Si Juan Pablo II no le dió importancia a la doctrina, no tuve que ver tanto con su posición al respecto, (estuviera de acuerdo con está o no), sino por que en sí misma sólo implica la forma del mensaje del evangelio. La materia prima y él la conocía es el amor. No fue sino hasta que vi la conmoción en San Pedro y pasaron algunas escenas de sus viajes que comence a percatarme de ello. Allí Karol abrazando a un niño, allí cantando con los jovenes, con un sombrero de charro, en África, en Asia, en Chile, en México. Su lenguaje corporal me dijo más cosas que muchos sermones. Lo vi besando, lo vi abrazando, lo vi conmovido por un rostro sufrido, lo vi humano, y esto era Cristo.
Como filósofo he estudiado muchas doctrinas. Pocas de ellas llevadas a la práctica por su autor o por cualquiera. Los ejemplos de los coherentes prácticos son contados. También puedo decir que pocas tienen que ver con la vida. La mayoría es una reducción a un término: la sensiblidad, la monada, el fuego, el apeirón, el espíritu absoluto, etc. He visto actuar sobre mí y mis compañeros a la filosofía como habito intelectual como formación de la mente, en verdad es una gran educadora. Pero como crecimiento personal, la ciencia no puede ser nada por sí misma. Esa es responsabilidad del sujeto. La filosofía es una gran guía, tan buena que nos perdemos en las instrucciones y nunca armamos la bicicleta. La filosofía de Karol, y la filosofía de Cristo nunca puede ser más que una buena acción. Es cuando todas la sabiduria del mundo no puede valer más que aunque sea un pequeño pero sincero gesto de amor.
Como muchos, estoy habituado a la iglesia sufriente. El arte barroco cargado de expresiones de dolor. Grandes construcciones monumentales hechas de marmol donde la mirada de los santos en sus nichos se siente atrás de la nuca. Acostumbrado también a las confesiones hechas más por culpa que por sincero arrepentimiento y a las misas dominicales obligadas. Al no poder al Jesus humano que caminaba entre nosotros, comiendo y hablando con sus amigos, me hice a un lado. En Karol pude ver una imagen del nazareno.
Había escenas que ya conocía pero que no había visto detenidamente. El papa de roma en una sinagoga, el papa de roma en tierra santa; en el muro occidental, el papa de roma en una mezquita, con el patriarca de oriente, con anglicanos, ofreciendo "ritos ecuménicos". Si eso no es olvidarse de la doctrina no se que pueda ser.
Karol siempre fue un hombre joven y así quiero recordarlo. Con una fortaleza tal, que se podía ver por debajo de su vestimenta papal su notable complección fisica. Gracias a ella pudo soportar enfermedades, accidentes y un atentado. Pero también esta caracteristica lo mantenía cerca de los jovenes. A ellos les dedicó muchos pensamientos. En otro tiempo yo hubiera interpratado esto como una estrategia doctrinal. En realidad hoy descubro un auténtico interés incitado quizá por sus propias afinidades personales. Yo lo veo de otro modo. El Dios cristiano es un Dios de vida. Jesus no pone reparo en insistir en ello. Mal interpretan la religión quien la ve en la figura agotada de la viejita de iglesia que clama con una lastimosa voz por la misercordia divina. Aunque hay paz y amor para todos: el amor divino debe reflejarse sobre todo en quienes pueden amar. (La viejita puede amar como una joven tan bien como cualquiera, pero es más facil hacerlo si se es joven) Aunque la juventud sea una propiedad espiritual, los jovenes tienen la ventaja de la edad. (Aunque suene tautológico). Son ellos en donde se manifiesta con mayor vigor el impetu y las ganas de vivir. El cristianismo no es una declaración al final de nuestras vidas de perdón con miras a conseguir una buena muerte, es una declaración de vida hecha todos los días.
Karol amaba y entendía a los jóvenes. Variadas y recurrentes son sus anecdotas al respecto. El mismo era un joven hasta el último día como Cristo y Francisco también lo fueron. El Cristiano vive. La muerte es sólo la esperanza de la resurrección. Pero para el que tiene fe, la muerte ya esta desterrada, no hay sufrimiento, sólo gozo en la espera de Jesucristo. Karol hoy me ha enseñado eso.
Si, parece un sermón. Pero estoy emocionado. He visto a la filosofía viva. Hace poco estudiamos el pensamiento de Karol antes como filósofo. Lo analisamos tan clínicamente como a cualquier otro autor. Pero a él lo vi entre los que sufren consolando, y entre los que lloran riendo. Karol hasta el final siempre fuiste un joven.

Navarro Valls aseguró que sus últimas palabras fueron para los jóvenes: "Os he buscado. Ahora habéis venido a verme. Y os doy las gracias. Amén ", murmuró Juan Pablo II, mirando ayer la ventana de su habitación, alzó la mano en el gesto de una bendición final y murió a las 21.37 hora de Roma.

Karol Woytila, S. S. Juan Pablo II
1920-2005

2 comentarios:

Miguel Tormentas dijo...
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Miguel Tormentas dijo...

La Verdadera Historia de Karol

Karol Wojtyla nació durante un eclipse solar, como lo indica la profecía de Malaquías (de labore solis). En 1978 se confesó con el Padre Pío, un capuchino estigmatizado que sabía los pecados de los fieles antes de que éstos los confesaran, tenía además el don de profecía. El monje le dijo que sería Papa y que lo asesinarían.
Pero hay otra historia que corre paralela a esto. Lucía dos Santos, que de niña atestiguó las apariciones de Fátima, recibió la orden de una voz interior de dar a conocer las primeras dos partes de las profecías recibidas de la Virgen. La tercera no debía de ser revelada sino hasta 1960. En 1943 enfermó y estuvo a punto de perder la vida, por lo que el Obispo de Fátima le pidió que escribiera la tercera profecía en un sobre sellado para que no se perdiera en caso de que muriera.
Sin embargo el tercer secreto no fue dado a conocer en 1960. Desde entonces los papas lo han leído y callado, la información ha sido compartida sólo con cardenales.
Cuando llegó su turno, Karol también se negó a divulgarlo. En 1980 dijo al respecto "A través de vuestras oraciones y las mías, todavía es posible atenuar esta prueba, pero ya no es posible revertirla, porque sólo de esta manera es posible que la Iglesia se renueve".
También dijo que el mensaje provocaría una respuesta hostil del "poder mundial del Comunismo" y que no podía publicarlo por "razones diplomáticas". (En cierto modo es extraño que se contravenga el mandato de una Advocación por razones diplomáticas.)
La diferencia es que Karol sabía que el tercer secreto se refería a él. No pudo decir, como Juan XXIII "esto no pertenece a mi papado". Sin embargo, a pesar de que exigía una renovación dijo (también en Fulda, 1980) "la Iglesia no puede renovarse en este momento".
Es probable que Wojtyla se hubiera dejado llevar por las interpretaciones más influyentes de los mensajes de Fátima (de corriente reaccionaria), contra el comunismo, la masonería, el liberalismo. Habiendo padecido los horrores del estalinismo quizá le pareció plausible que el fin del ateismo marxista libraría a la Iglesia de las impurezas que menciona N.S. de Fátima.
El caso es que suponer que Juan Pablo II hubiera muerto en el atentado perpetrado por Mehmet Ali Agca. Debido a los indicios de que detrás de esto estaba la KGB, las tensiones internacionales con la Unión Soviética hubieran aumentado mucho más. ¿Es posible que hubieran sido obligados a cerrarse aún más? Algunos piensan que esto podría haber terminado en una catástrofe mundial. De cualquier modo es muy posible que pensara que el fin de su papado traería terribles consecuencias.
El día del atentado Karol vio a N.S. de Fátima unos momentos antes del primer disparo, que según él fue desviado. Cuando se cumplió un año de los disparos colocó una bala en la corona de Fátima y le dio las gracias por haber "evitado nuestro desastre". La Iglesia ya no necesita la vía sangrienta, el martirio, para su renovación.

Aún cuando la especulación (que por cierto no es mía) fuera demasiado lejos, para todo católico es obligatorio creer en las apariciones de Fátima. Es decir, que la Virgen se le apareció a tres niños y les mostró horrores infernales, razón por la que Lucía dos Santos decidió volverse monja.

Estas cosas son más que una curiosidad, o al menos deberían serlo. Espero que al menos algunos recuerden la historia de un hombre con la insoportable carga sobre sus hombros de salvar al mundo de los horrores apocalípticos, y con el eterno agradecimiento de haber sido salvado de la muerte por una mano santa.